161 años de historia abandonados

La capilla de Santa Bárbara y, a la izquierda, el claustro./
La capilla de Santa Bárbara y, a la izquierda, el claustro.

Las jornadas de Patrimonio Cultural revelan el deterioro de la fábrica de La Vega | Este miércoles se reúnen Ayuntamiento y Defensa para hablar del espacio, entre críticas de empleados despedidos

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

El Ayuntamiento se reunirá mañana, y por primera vez en Oviedo, con representantes del Ministerio de Defensa para tratar sobre el futuro de la fábrica de armas de La Vega, que continúa deteriorándose tras su cierre en 2012. Los trabajadores despedidos por General Dynamics siguen esperando una solución mientras el alcalde, Wenceslao López, saca pecho de su gestión. Así comenzaron ayer Jornadas de Patrimonio Cultural de la ciudad.

La primera actividad fue un recorrido por la fábrica guiado por la historiadora del Arte Sonia Santacoloma. Un solo vigilante por turno se ocupa de los 122.000 metros cuadrados; ayer, por la huelga de la empresa, ninguno. Esa fue la explicación oficial para que los visitantes no pudieran acceder al claustro, que además presentaba peligro de desprendimiento en la fachada.

Nadie mantiene este lugar con 161 años de historia (y aún más, pues la portada de la capilla de Santa Bárbara es del siglo XII), que antes fue un monasterio. La maleza, los plumeros de la pampa y los cristales rotos se confunden con las hojas otoñales. En este escenario, la Escuela de Artes y Oficios, de 1910, destaca: aún conserva su suelo que recuerda la Bauhaus, aulas con pizarras escritas y despachos con libros.

Entre los visitantes, ayer, muchos ciudadanos visitaron el complejo por primera vez, otros repitieron y tampoco faltaron despedidos en 2012, como Luis García. «Está destrozado, totalmente abandonado», lamentó.

García no podía evitar emocionarse al volver a recorrer un espacio en el que estuvo «toda la vida, de los quince a los 52, en el taller y luego en ingeniería, en Documentación». Compartió con los presentes su reflexión de que la «falta de gallardía política» en Asturias impidió que el negocio se modernizara: «Incluso se llegó a hablar de fabricar componentes para satélites», dijo.

Encontronazo

Por la tarde, el coordinador de las jornadas, Toño Huerta; el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos 'Rivi'; y el jefe de Servicio de Patrimonio del Principado, Enrique Escudero, presentaron el programa que se alargará toda la semana en el Teatro Campoamor. Pero la intervención más sonada fue la del alcalde, Wenceslao López, quien reivindicó la recuperación de La Vega «para la ciudadanía» y defendió su gestión: subrayó que gracias a ella se ha conseguido la inédita reunión de mañana con el Ministerio de Defensa y se impidió que prescribieran los derechos de la ciudad sobre los terrenos.

Pero cuando afirmó que «hemos enviado al Ministerio de Defensa catorce cartas», en diez de las cuales se reclama «la propiedad de La Vega», un grupo de despedidos de la fábrica de armas empezó a increparlo: «'Yes' un poco mentiroso». «Te importa más la tierra que la gente». «Haces lo mismo que los anteriores», le espetaron.

El alcalde no se dejó arredrar. «Lo que digo puede ser demostrado con documentos y con hechos». Y 'Rivi' fue más allá: «Lamento la actitud de los trabajadores». En cambio, la vicealcaldesa, Ana Taboada, se fue con los despedidos, «para preocuparme por ellos».

Como colofón, celebraron una mesa sobre el presente y el futuro de La Vega el arquitecto Javier Calzadilla, el geógrafo Manuel Maurín y Montse Vaquero, de Imagina un Bulevar.

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