El aparcamiento disuasorio del bulevar en La Monxina costaría 11 millones

Infografía del proyecto ganador para transformar la entrada a Oviedo. /E.C.
Infografía del proyecto ganador para transformar la entrada a Oviedo. / E.C.

La presencia del colector sur y las reticencias a la gran glorieta complican el diseño de la primera fase del proyecto

GONZALO DÍAZ-RUBÍN DOVIEDO.

Pasar de las infografías a los planos está resultando más difícil de lo esperado en el proyecto para transformar la entrada a Oviedo desde la vieja 'Y' y 'coser' los barrios que separó la autopista hace 42 años. El equipo que lideran los arquitectos Miguel Ángel Tejada y Clara Eslava, cuya carta de presentación es el trabajo de remodelación de la calle Serrano en Madrid, y el ingeniero David Gistau, están tropezando con problemas políticos, estructurales y económicos para cerrar, antes de final de mes como estaba previsto, el diseño definitivo de la propuesta que 'bosquejaron' como 'Bosque y Valle'.

La decisión municipal de suprimir los tres estacionamientos situados a lo largo del futuro bulevar de Santullano cuya ejecución en régimen de concesión financiaba parte de las obras y la apuesta por un gran aparcamiento disuasorio en La Monxina, que evite la entrada de vehículos privados a la ciudad está complicando los números del proyecto. El nuevo estacionamiento a construir junto al campo de fútbol actual tendría un coste próximo a los 11 millones de euros, según confirmaron fuentes municipales. Una cantidad que desbordaría, si no se busca alguna fórmula de financiación privada, los recursos asignados a las obras.

El objetivo final de toda la transformación de la entrada desde la 'Y' es reducir el volumen de tráfico que padecen los vecinos de Guillén Lafuerza, Ventanielles o Teatinos y con ello, los niveles de ruido y de contaminación. La reducción del número de circulaciones permitiría a su vez romper la barrera que suponen ahora los más treinta metros de la calzada de la antigua autopista y favorecer las conexiones peatonales y circulatorias entre ambos lados.

Las protestas de vecinos y de la oposición llevaron al equipo de gobierno a confirmar que no habría cesiones de suelos construir aparcamientos privados, pero dejó el problema, los más de 30.000 vehículos que entran cada día a la ciudad por la glorieta de la Cruz Roja, sobre la mesa.

La alternativa en la que trabajan los técnicos ganadores del concurso, un estacionamiento de mayor capacidad en La Monxina no es sencilla ni barata. En el último Pleno, el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, acusó a los concejales del PP de tratar de «poner palos en las ruedas» del mayor proyecto de transformación urbana de la ciudad en décadas con su propuesta, nada inocente, de destinar untos terrenos situados junto al actual campo de fútbol local, justo la parcela municipal que debería de albergar el nuevo estacionamiento, a dos canchas de fútbol 8.

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Un problema invisible

Los políticos y económicos no son los únicos obstáculos con los que tienen que lidiar los autores de 'Bosque y Valle'. Debido a las negociaciones abiertas con Defensa sobre el futuro de los terrenos de la antigua fábrica de armas de La Vega, el Ayuntamiento decidió centrar sus esfuerzos en el primer tramo, el más lejano a la glorieta de la Cruz Roja, del bulevar, por si fuese necesario o oportuno modificar el diseño de la reurbanización en el tramo colindante con la factoría.

La mala noticia es que en ese tramo o, mejor, bajo ese tramo, corre una infraestructura fundamental del saneamiento de la ciudad: el colector sur y su sistema de aliviaderos, que fueron inaugurados en 2003 por la entonces ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez.

No se trata de una tubería cualquiera. Su construcción supuso una inversión de más de 23 millones de euros, cofinanciados con fondos europeos. Se trata de una conducción rectangular, que permite la separación de las aguas residuales de las procedentes de las escorrentías de los arroyos gracias a una doble conducción. Por un lado, las aguas procedentes de los arroyos Rayo, Palais y Cerdeño se canalizan hasta el río Nora mediante una tubería de casi 3 kilómetros de longitud, mientras que las aguas residuales procedentes Ventanielles, Colloto, Fozaneldi y gran parte de la zona centro discurren hasta la depuradora de Villapérez a través de una conducción, también rectangular, de unos 2.300 metros de longitud. Además, existe una conexión entre los colectores sur y norte bajo la autopista y dos grandes aliviaderos en la zona.

Una serie de infraestructuras invisibles que complican el diseño de los nuevos viales y limitan la posibilidad, barajada, de desviar la actual calzada para adaptarla a la topografía del terreno y facilitar la permeabiliadad entre los barrios situados a ambos márgenes de la actual entrada a Oviedo desde la 'Y'.

Desviar un colector no es una obra barata, tampoco enterrar un tendido eléctrico. Del lado norte, del de La Monxina, aún queda en pie una torre de alta tensión. En agosto de 2010, dos agentes de la Policía Local se presentaron en las obras de los accesos al futuro Hospital Universitario Central de Asturias y ordenaron su paralización. El escándalo fue mayúsculo y, casi ocho años después, el fondo del asunto sigue sin resolverse: la torre de alta tensión sigue donde la dejaron el Principado y HC, sobre la parcela municipal en la que se pretende resolver parte del estacionamiento.

Continúa allí, pese a tratarse de una línea de transporte, con una licencia de actividad en precario. «Dicha torre debería haber sido retirada junto con la obra de los accesos», según un informe municipal, no se hizo y «es técnicamente imposible si no se continúa con el soterramiento de la línea» al otro lado de la antigua autopista.

De ese soterramiento debían encargarse dos actuaciones urbanísticas de Colloto, con lo que a corto plazo debería asumirlas la Administración.

Glorieta

La nueva entrada a la ciudad por el bulevar de Santullano contempla un parque coronado por una laguna entre la iglesia de San Julián de los Prados y el taller de Cañones de Sánchez del Río con la intención de, por un lado, salvaguardar la joya del Prerrománico y, por el otro, integrar la fábrica de La Vega en el tejido urbano. El lago y el bosque fueron lo que más llamó la atención de la ciudad de la presentación del proyecto. El alcalde, Wenceslao López, rápidamente advirtió que eso era solo la música y que faltaba la letra, pasar de la infografía bonita al plano, del diseño al proyecto. Y para el proyecto, la clave no es hacer un lago o un bosque, la clave es una gran glorieta de distribución que debe de unir ambos lados de la calzada y prevista en el arranque de la actuación, frente al parque de La Monxina.

La propuesta no convence al Principado. La rotonda afectaría a los actuales enlaces del Hospital con la A-66, en sentido Gijón, que se hace a través de un vial elevado. Sería cambiar una salida directa a la autopista por una serie de viales urbanos en los que se prevé un alto volumen de tráfico.

Todas estas cuestiones deberán resolverse antes de entregar el proyecto definitivo de la actuación a finales de este mes, siempre que el Ayuntamiento no opte por ampliar el plazo previsto.

Bosque y verde

'Bosque y Valle' fue el proyecto ganador del concurso de ideas promovido por el Ayuntamiento. El diseño parte de la creación de un gran espacio verde con lago en el cogollo de la actuación quizás sea lo más llamativo, pero dos kilómetros y medio más allá será donde comience la ciudad, el bulevar propiamente dicho. Junto al campo de fútbol de Matalablima, la autovía dará a una rotonda y el tráfico rodado, sin perder carriles, cuatro, dos en cada sentido, se bifurcará para dejar paso a un espacio interior verde. Allí habrá un parking disuasorio para 400 vehículos y tendrá que comenzar a funcionar lo que planteaban las bases del concurso: reordenar el tráfico al día desde una perspectiva sostenible teniendo en cuenta que hoy pasan por ahí 30.000 vehículos al día; y acabar con la brecha urbana para los 15.000 vecinos de los barrios aledaños y proteger el Prerrománico.

Un proyecto ambicioso, que cuenta con el respaldo parcial de los fondos europeos conseguidos con el plan 'Conectando Oviedo'. Según el presupuesto indicativo de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado, 'Conecta Oviedo 2016' con el que el Ayuntamiento logró financiación de la Unión Europea para la entrada a Oviedo por San Julián de los Prados, este 2018 se invertirían 2,9 millones -de un total de 6,9 hasta 2020- para comenzar los trabajos sobre la antigua autopista. Tal y como lo había dispuesto el Ayuntamiento, las arcas municipales asumirían el 65% de la inversión, 4,5 millones, y el 35%, 2,4, lo haría Europa.

Pero no. Al tener que atenerse a la regla de cofinanciación de 80% de inversiones europeas y el 20% a cargo del municipio, el proyecto asciende, a efectos de fondos Feder, a 12,5 millones. No a los 19,4 anunciados, con independencia de que el Consistorio asuma la diferencia como se comprometió. Si se mantiene la línea de gasto pensada en origen, en los próximos tres años el Ayuntamiento tendrá que cargar al presupuesto en cada ejercicio, 1,5 millones para el bulevar, es decir 4,5 millones para la primera fase de las obras.

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