Aprender para jamás repetir

La sala principal del Auditorio albergó un público numeroso. /  MARIO ROJAS
La sala principal del Auditorio albergó un público numeroso. / MARIO ROJAS

Ochocientos alumnos asturianos participan en una jornada sobre el Holocausto para conocer el mayor horror de la Historia

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

«-Mamá, ¿por qué nos cortan el pelo? -Para que no cojas piojos, Frida. ¿Quieres estar todo el día rascándote como los monos?». Estas palabras de dos mujeres antes de entrar a las cámaras de gas, ilustradas con imágenes de Alfonso Zapico, las escucharon atentamente ochocientos escolares de toda Asturias que ayer participaron en una jornada sobre el Holocausto, que organiza desde hace once años la comunidad judía en Asturias.

Los chavales eran muy conscientes de su significado. «Los testimonios resultan muy impresionantes. Son cosas que sabes, pero cuando te lo cuentan te llega», comentaba Pablo Botas, estudiante de Primero de Bachillerato del Dulce Nombre de Jesús de Colloto. Su compañera María Fernández apuntaba que era importante conocer lo que pasó porque «nos hace concienciarnos para que no vuelva a pasar y pensar que todos somos iguales».

La líder de la comunidad, Aida Oceransky, subrayó la importancia del encuentro en un momento en que «las posturas extremistas» y la «discriminación racial parece que se están repitiendo en Europa». Oceransky explicó a los chavales qué significa ser judío, un concepto que va más allá de lo religioso para adentrarse en lo étnico. Por su parte, la historiadora Sara Álvarez les narró, con ejemplos de viva voz de quienes lo vivieron, cómo se llegó del ascenso al poder democrático de Hitler al asesinato en masa de personas, pasando por etapas intermedias como los ghettos y las leyes de Núremberg. La violencia se fue incrementando porque «nadie hizo nada. Ninguna voz se levantó».

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