Aqualia dice que a 300 metros de Uría,58 había cuatro hidrantes que no se usaron

Aqualia dice que a 300 metros de Uría,58 había cuatro hidrantes que no se usaron
Alfonso Tomás, gerente de Aqualia Oviedo, y la edil Ana Rivas presentaron los nuevos vehículos. / H. A.

La concesionaria rechaza que sea responsabilidad suya el mantenimiento e inspección de las bocas de incendio como dice ahora el Ayuntamiento

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

¿Hubo agua suficiente a disposición de los bomberos para poder apagar el incendio de Uría, 58? La respuesta correcta vale mucho dinero. Es el aspecto en el que se centran las reclamaciones patrimoniales presentadas contra el Ayuntamiento de Oviedo por los daños causados por el incendio. Tanto que, en diciembre, un nuevo informe municipal, firmado por cinco servicios, cambió de criterio y concluyó que el mantenimiento e inspección de las bocas de incendio es responsabilidad de la concesionaria del servicio de Aguas, Aqualia, del Grupo FCC. Ayer la concejala del ramo, Ana Rivas, y el gerente de Aqualia Oviedo, Alfonso Tomás, no ocultaron sus diferencias sobre este aspecto, pero las limitaron al expediente interno abierto por el Ayuntamiento para determinar si es competencia o no de la empresa; es decir, a una cuestión de interpretación del contrato que liga a ambas partes hasta 2044.

De interpretación del contrato, pero también con mucho en juego. En un comunicado, Aqualia rechazó que entre sus obligaciones se encuentren la inspección de bocas de riego e hidrantes, ni el mantenimiento de estos últimos, ni la instalación de nuevas tomas de agua. De paso, puso en duda la actuación de los mandos de Bomberos y del servicio en general durante el incendio.

Según sus datos, algunos fácilmente comprobables, en un radio de 300 metros desde el edificio en llamas había cuatro hidrantes disponibles y, a menos de 500, un total de 12, «a los que los bomberos no acudieron a tomar agua ni utilizaron» para abastecerse durante las cuatro horas que se prolongaron las tareas de extinción. Además, aunque reconoce que su uso en la lucha contra el fuego es auxiliar, en el mismo radio de unos 200 metros del edificio siniestrado hay más de 70 bocas de riego, y a menos de 300 metros, más de 140 bocas de riego.

Y añade un dato demoledor. Bajo sus pies, en solo una de las dos tuberías independientes de la calle Uría hubo un volumen disponible de más 491.000 litros durante las labores de extinción. En cambio, los bomberos se desplazaron desde el lugar del incendio hasta el parque, a unos tres kilómetros de distancia, para cargar en sus camiones unos 120.000 litros de agua durante toda la intervención. Omite piadosamente las grabaciones, publicadas por este diario, en las que los agentes se quejan de la falta de agua o se sugiere descargar con un helicóptero del 112 Asturias sobre el edificio en llamas.

Expediente

La empresa sostiene que, con la documentación que aportó el pasado jueves en la vista de pruebas del expediente de responsabilidad patrimonial, queda acreditada «la disponibilidad de agua en la red general municipal y la existencia de numerosos hidrantes y bocas de riego operativos en la zona del incendio». Rechaza expresamente que «en lo ocurrido» -la pérdida de dos edificio Uría, 58 y Melquíades Álvarez, 25 y el fallecimiento del bombero Eloy Palacio-, pueda haber influido «una supuesta insuficiencia de agua», atribuible a un inadecuado funcionamiento de los hidrantes y de las bocas de riego. En la zona, además del casi inaccesible y sin señalizar de Uría, 37, cubierto con una losa de hormigón, existen otros dos hidrantes en Palacio Valdés, tres en Nueve de Mayo y uno más en Gil de Jaz bien señalizados, al igual que el del Hotel Reconquista, de columna que sobresale de la acera, y «a los que directamente no se acudió, por razones que, aún hoy, se desconocen». Aqualia se apoya en los datos del informe de Policía Científica para añadir que otras 21 bocas de riego estaban operativas y con presión suficiente.

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