El arquitecto César Díaz Rubio hará el proyecto para garantizar la seguridad del Auditorio de Oviedo

El arquitecto César Díaz Rubio hará el proyecto para garantizar la seguridad del Auditorio
Fachada lateral del Auditorio Príncipe Felipe. Pasado el verano, el edificio acogerá obras para mejorar su seguridad. / MARIO ROJAS

Deberá entregar su propuesta en tres meses y definir las fases y calendario de los trabajos para adecuar y recuperar los usos del edificio

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

La mesa de contratación acordó ayer proponer la adjudicación del contrato de redacción del proyecto y dirección de las obras de adecuación del Auditorio Príncipe Felipe a la normativa de protección contra incendios al arquitecto Adolfo César Díaz Rubio. Cuando la adjudicación se eleve a definitiva, el profesional dispondrá de tres meses para entregar el proyecto de las obras. Ya hay estudios previos que el equipo de gobierno contrató a José Luis Pérez-Lozao sobre las deficiencias del edificio, que mantienen al centro de congresos y sede de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias a medio gas desde el pasado mes de octubre.

Los trabajos, en sí, tienen una duración estimada de un año, pero el contrato, que incluye la dirección de obra, incluye la previsión de que se ejecuten por fases y se acompasen al ritmo de la actividad del Auditorio. Con todo, entre la redacción del proyecto y la contratación de los futuros trabajos, las primeras soluciones para recuperar la 'normalidad' en el edificio no podrían comenzar hasta pasado el verano.

Lo de la 'normalidad' es un poco exagerado. El edificio, según los informes de los técnicos municipales, nunca ha cumplido la normativa de protección contra incendios, ni siquiera la que estaba vigente cuando se puso en servicio en 1996, como desveló en exclusiva este diario el pasado mes de septiembre.

Tras conocerse las deficiencias, el alcalde pidió informes a distintos servicios y otros externos para establecer un «plan de usos máximos». El documento con las recomendaciones de la jefa de Bomberos, Carmen del Prado, acabó por suponer la clausura de las salas de la última planta, usadas cada mes para decenas de reuniones, encuentros y charlas formativas; del sótano, con las salas de ensayo de la OSPA o la Banda de Gaitas; o, más grave, la prohibición del uso simultáneo de las salas Principal y Polivalente, que ha acabado por limitar el aforo máximo para eventos a 1.500 personas.

Los estudios previos de Pérez-Lozao terminaban por aconsejar una serie de obras para sectorizar el edificio, abrir nuevas vías de evacuación o convertir las escaleras en espacios protegidos contra el fuego. Y ampliar la red de rociadores y su aljibe sobre la cámara técnica que hace de cubierta de las salas Principal y Polivalente.

Díaz Rubio, que se impuso al único otro arquitecto interesado en el contrato, tendrá tres meses para definir esas obras o encontrar otras soluciones viables. También para decidir cómo y en qué fases se pueden hacer los trabajos, siempre que se mantenga que la adecuación de la parte alta (el anfiteatro) de las salas Principal y Polivalente se haga después de haber mejorado la seguridad de los recorridos de evacuación del edificio, incluida la protección de las escaleras, la creación de espacios de seguridad o la sustitución de las puertas por otras resistentes al fuego.

Adolfo César Díaz Rubio ganó en 2012 un accésit de los premios de arquitectura asturiana por su «escultórica» nueva central de gases especiales para el Instituto del Carbón. El año pasado, el Ayuntamiento le encomendó la dirección del proyecto de sustitución de la cubierta de la Escuela de Adultos de El Fontán, cuyas obras no llegaron, sin embargo, a licitarse dentro del ejercicio y siguen pendientes.

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