«El atraco de Uría de Oviedo fue un poco chapuza; el pobre no sabía ni cómo escapar»

La sucursal de Uría que intentó atracar el hombre.
La sucursal de Uría que intentó atracar el hombre. / PABLO LORENZANA

La defensa del hombre que intentó asaltar la sucursal dice que está «emocionado» por evitar la cárcel al carecer de antecedentes penales

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Arrepentido y satisfecho a partes iguales, el hombre de 66 años que intentó atracar un banco en la calle Uría el pasado 4 de enero no irá a prisión. El Ministerio Fiscal y la defensa han llegado a un acuerdo de conformidad: J. A. F. ha sido condenado a una pena de un año y nueve meses de prisión, que no cumplirá al carecer de antecedentes penales. La Fiscalía había solicitado para él una pena de tres años y medio de cárcel por un delito de robo con violencia.

Finalmente se le condenó a un año y nueve meses de prisión que no cumplirá porque el hombre carece de antecedentes penales. El Ministerio Público acordó modificar la acusación y calificarla como un delito de robo con intimidación en grado de tentativa con el agravante de disfraz, ya que en el momento de cometer el intento de atraco, ocultaba su rostro con una gorra y una bufanda. «Se aplica una rebaja de dos grados porque no ha habido una excesiva peligrosidad y el delito no llegó a consumarse», explicó su abogada, Susana Fernández Iglesias.

Los propios trabajadores de la entidad bancaria, que se habían personado como acusación particular, mostraron su predisposición a alcanzar y respetar el acuerdo de conformidad con el Ministerio Fiscal.

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El hombre accedió a la sala del Juzgado de lo Penal número 4 esposado, cojeando y muy tranquilo. Su abogada reconoció que en el momento que conoció el acuerdo de conformidad que evitaba la prisión se sintió «muy emocionado». Respecto al intento de atraco, Fernández Iglesias aseguró que su defendido actuó en «un momento de locura y desesperación» derivado de una mala situación económica.

Las deudas le llevaron a tomar una drástica decisión: atracar un banco para saldar las cuentas. Todo fue tan premeditado que a pesar de que la Fiscalía le mantuvo el agravante de disfraz, los propios cajeros del banco llegaron a declarar que en todo momento se le distinguía perfectamente. «Fue un poco chapuzas todo, porque el pobre ni sabía cómo escapar», apuntó su letrada, momentos antes de la celebración de la vista oral. Hasta el punto, de que el dinero que el hombre llegó a exigir a los empleados de la sucursal, no cubría las deudas que pretendía paliar con el atraco. «Solo con la deuda que mantiene con la Seguridad Social supera los 40.000 euros que exigía», apuntó Fernández Iglesias.

Todo «quedó en un susto con final feliz», valoró la abogada. Así lo mostró el hombre al finalizar el juicio, que con un pulgar en alto en señal de satisfacción, saludó al compañero de prisión que compartió celda con él, durante seis días. «Nos hicimos muy amigos», reconoció el hombre, tras la vista oral.

Tras la puesta en libertad, ahora le queda afrontar las deudas que le llevaron a intentar atracar un banco, para ello contará con el apoyo de «familiares y amigos que están ofreciéndole todo su apoyo y ayuda económica», explicó su abogada.

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