La Audiencia Nacional investiga a los ovetenses que se mofaron de Miguel Ángel Blanco

Carril y Serantes en la imagen que colgaron en Facebook / E. C.
Carril y Serantes en la imagen que colgaron en Facebook / E. C.

Fiscalía y Guardia Civil remiten las pruebas a Madrid y ahora los magistrados decidirán Pelayo Serrantes e Irene Carril cometieron un delito

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El pasado mes de julio, los jóvenes Irene Carril y Pelayo Serrantescolgaron en las redes sociales una imagen mofándose de Miguel Ángel Blanco. Con el gesto de una pistola apuntándose a la sien, se fotografiaron justo delante de la pancarta que colgaba de la Casa Consistorial por los veinte años del asesinato del concejal popular de Ermua a manos de ETA. Tras subir la foto a internet, no tardaron en recibir mensajes de repulsa y a las pocas horas, la Guardia Civil comenzó a investigar los hechos.

Ahora, las pesquisas han pasado a la Audiencia Nacional, quien determinará si los ovetenses cometieron un delito de «descrédito, menosprecio o humillación a las víctimas del terrorismo o sus familias» o, si por el contrario, cierra la investigación, según confirmaron ayer fuentes de la Fiscalía del Principado de Asturias.

Además de la Guardia Civil, la Fiscalía abrió una investigación por los posibles delitos «de odio, de menosprecio o humillación a las víctimas del terrorismo», pero ahora esta pesquisa ha sido cerrada. Todas las pruebas han sido remitidas hace unas semanas a Madrid a la espera de un dictamen, tal y como añadieron las mismas fuentes.

Durante estos tres meses, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad constataron que aquella no fue la primera vez que Irene Carril había tenido problemas con la justicia. En marzo de este mismo año protagonizó una pelea en la calle Mon, delante de un pub. Durante el altercado resultó detenido un joven que pertenece al grupo de extrema izquierda Skinhead Against Racial Prejuice (S. H. A. R. P.) y que comparte algunas ideas con el grupo radial de seguidores del Rayo Vallecano, los Bukaneros.

Según denunciaron ante la Jefatura Superior de Policías las tres víctimas, el altercado comenzó cuando los agresores les llamaron «pijos». Ellos les contestaron y entonces se inició una fuerte discusión que terminó con un chico atendido en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) después de recibir un botellazo en la cabeza.

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