«Las aventuras urbanísticas me dan miedo por si salen mal o no se hacen»

Carmen Ruiz-Tilve en su casa. / HUGO ÁLVAREZ
Carmen Ruiz-Tilve en su casa. / HUGO ÁLVAREZ

Carmen Ruiz-Tilve, Cronista de Oviedo: «Oviedo tiene un talante extraordinario y una belleza enorme, pero se debería tener cuidado con los barrios, no se pueden abandonar»

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Carmen Ruiz-Tilve ha pasado un año duro. Ha sido intervenida quirúrgicamente en un par de ocasiones, pero esta situación no le ha quitado las ganas de seguir escribiendo. Ahora está inmersa en su nueva novela, que espera presentar en 2018, y también no quita al ojo a los proyectos que el Ayuntamiento está haciendo para mejorar algunas partes del municipio.

-¿Cómo ve el Oviedo que se está diseñando durante los últimos años?

-Yo tengo pasión por la ciudad y siempre veo las calles maravillosas, aunque hay puntos que se podrían mejorar.

«El Antiguo siempre fue un barrio vivo pero ahora está muerto ya que en él vive muy poca gente»

-¿Cuáles?

-Oviedo tiene un talante extraordinario y una belleza enorme, pero se debería de tener cuidado con los barrios. No se pueden abandonar y dejar languidecer como está pasando con Ciudad Naranco.

-¿Qué le parecen los planes para el bulevar de Santullano o El Cristo?

-En esta ciudad se suelen hacer muchas cartas a los Reyes Magos y proyectos que después no se sabe si se van a realizar. Yo soy muy vieja y a lo largo de mi vida he conocido muchos planes que después no se han llevado a cabo...

-¿Y qué opina del estado del Campo de San Francisco?

-Los ovetenses llevamos tiempo esperando una solución para el kiosco de la música del Bombé, que está prácticamente desguazado. No sé cuánto dinero costará reformarlo, pero supongo que es una cantidad de dinero que la ciudad tiene.

-¿Cree que el equipo de gobierno ha abandonado este pabellón?

-Da mucha pena ver cómo está y creo que, antes de meternos en proyectos maravillosos, primero hay que mirar por lo que ya tenemos.

-¿Qué otras mejoras se deberían acometer en el este pulmón verde?

-Se necesitan más labores de mantenimiento. Por ejemplo la fuente del Caracol está rota y la de las Ranas, se debe arreglar. Además, el estanque tiene que tener más patos y un mayor cuidado.

-El Campo fue un espacio donde se criaron muchas generaciones de ovetenses, sin embargo ahora se ven pocos niños en él...

-El pulmón verde de la ciudad se ha convertido en una zona de paso. No se ve a gente disfrutando de él y no sé por qué.

-¿Qué le parece que se quiera proteger su entorno para evitar que las vías que le rodean sean una rotonda?

-Tengo miedo a las aventuras urbanísticas por si se dejan a medio hacer o pueden salir mal...

-¿Le da pena que las calles de la zona vieja se hayan llenado de grafitis?

-Es terrible lo que está pasado. El barrio de El Antiguo siempre fue vivo, pero ahora está muerto: en él vive muy poca gente, muchos pisos están cerrados y a los ovetenses no les gusta vivir allí.

-¿Por qué?

-Gran parte de la culpa es por el ruido. Esta parte de la ciudad está dedicada en su mayor parte a la noche y las tiendas de toda la vida han cerrado.

-¿Qué establecimientos recuerda con cariño de El Antiguo?

-Yo soy muy amiga de Fina Clemente y también me acuerdo de la mercería de La Más Barata. Allí íbamos todos a comprar botones o cintas, pero ahora no cosemos ni hacemos nada. Tras el cierre de la tienda , el local se convirtió en un bar.

-Otra de las obras que se pretende hacer durante el próximo año es la restauración de la muralla.

-La fortificación está hecha una porquería. Bien es cierto que en Oviedo solo hemos conservado un fragmento que es poco interesante y todo lo que sea arreglar me parece fantástico.

-Hay ciudades en las que su muralla es parte esencial de la ciudad, sin embargo aquí no se le ha hecho mucho caso...

-Somos un pueblo apático o ignorante porque no defendemos lo antiguo...

-¿Qué le parecen los nuevos nombres de la calles?

-Algunos me gustan y otros no. Es imposible acertar y creo que hay que poner nomenclaturas que duren en el tiempo y que sean conocidas por los ovetenses.

-¿Continúa haciendo la novela que tenía en marcha hace unos meses?

-Yo no voy a abandonar la escritura, porque es muy vida. Sigo adelante con el libro, aunque me lo estoy tomando con calma y también quiero volver a hacer artículos con frecuencia.

-¿Qué es lo más difícil de escribir?

-Conseguir el tema. Una vez que lo tienes, las cosas van fluyendo.

-Hoy en día, mucha gente publica un título en papel, ¿se está saturando el mercado?

-A mí se me quitan las ganas de hacer un libro al ver que tanta gente escribe. Es más, creo que hay personas que sobran y una de ellas puede que sea yo...

-Pero usted siempre ha tenido éxito...

-He hecho seis noveles y más de sesenta libros.

-¿Sigue escribiendo a máquina o lo hace a ordenador?

-Un poco de todo, aunque con mi último libro tuve un problema: me lo robaron y lo colgaron en internet. Era un texto que me costó mucho tiempo hacer e iba a salir con unas ilustraciones, que no me gustaban mucho. Yo soy de las que opino que la literatura tiene que valerse por sí sola y las imágenes son superfluas. La cosa quedó así hasta que descubrí que el autor de todos los dibujos había metido las líneas que yo había compuesto en internet.

-¿Cómo le influyó este robo en su día a día?

-Perdí la gracia de escribir, pero hace poco tiempo lo publiqué, aunque con muy pocas ganas.

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