El Ayuntamiento de Oviedo se blinda para evitar otro caso 'Villa Magdalena' en Rodríguez Cabezas

El parque de la plaza Alfonso Camín (hasta diciembre, Rodríguez Cabezas). / MARIO ROJAS

Urbanismo consigna dos millones de euros para afrontar el pago de una expropiación de 1998 que se tasó en 150.000

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Falta la finca trece por tasar y no se han incluido los intereses de demora pero, ante la expectativa de que el Tribunal Supremo acabe por dar la razón a los propietarios de las fincas cuatro, ocho, nueve y doce de la expropiación y retasación de Rodríguez Cabezas III, el Ayuntamiento ha dado ya orden efectiva de consignar 1.755.707 euros del presupuesto ordinario. Esto es, renunciar a ese dinero para que en el caso de salir perdiendo en el litigio no tener que pagar más.

El caso de esta expropiación guarda muchas similitudes con el de Villa Magdalena. De hecho, se procedió a la expropiación de ambos terrenos en la misma junta de gobierno del 27 de noviembre de 1998.

En la biblioteca, fijados los justiprecios, si el Consistorio hubiera consignado los once millones de euros que se le pedían en su momento, ahora no habría que pagar sesenta. Durante años, los requerimientos del área de Urbanismo a la junta de Gobierno del PP, recomendaban consignar aquella lejana cifra de 11 millones de euros para Villa Magdalena.

En el caso de Rodríguez Cabezas, el Ayuntamiento siempre ha defendido que aquellos terrenos eran solares rústicos pero el Supremo estimó que las parcelas vinculadas a la desaparición de las vías de Feve debían ser calificadas como «urbano no consolidado». Los propietarios de Rodríguez Cabezas, en 20 años, y retasación tras retasación ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, han logrado que lo que en origen el Ayuntamiento estimó en 25 millones de pesetas se multiplique por 15. En euros. Fuentes del equipo de gobierno hablan de Rodríguez Cabezas como un lastre o herencia recibida. «Una pequeña Villa Magdalena».

Con estos mimbres, para la finca cuatro, el Ayuntamiento mete en un cajón 300.360 euros. Para la finca ocho, 303.406. En la nueve, el cargo futuro será de medio millón, 515.133 euros. Y la doce la más cara, 636.808 euros. En total 1.755.707 euros, a expensas de la tasación de la finca trece de la que la última información que se tiene es un informe del jurado de expropiaciones forzosas de 2015. Cuando se sume, el total a pagar pasará de los dos millones.

El suelo, una vez propiedad municipal, tuvo uso público. El vial de la glorieta de la calle Rodríguez Cabezas, y la plaza bajo la que se construyó el aparcamiento. Se urbanizó pero no se recalificó para uso residencial o terciario, a lo que se agarra el Consistorio para continuar recurriendo. En esta tesitura, consignar las cuatro parcelas contra el presupuesto ordinario de 2017 responde, según las fuentes consultadas, a un «acto de responsabilidad».

«La consignación de Villa Magdalena eran 11 millones, si se hubieran guardado en su día no tendríamos que pagar sesenta», explican desde el equipo de gobierno. En caso de perder el recurso ante el Alto Tribunal, los 1,7 millones sería lo que percibirían los propietarios expropiados y no se vería incrementado con el paso del tiempo.

Achacan, desde la actual gestión municipal que, al no consignar todo ese dinero, Urbanismo disponía de líquido para acometer inversiones de otra índole. Patadones hacia adelante en plena burbuja inmobiliaria. Así, en el ejercicio presente, la partida destinada a este área iba a ser de apenas dos millones. Con las consignaciones en marcha, el edil Ignacio Fernández del Páramo vio engordado su presupuesto en «23,5 millones para la biblioteca más cara del mundo» hasta los 26 totales contando Rodríguez Cabezas y lo esperado de antemano. Áreas como Infraestructuras, que podrían disfrutar de mayor presupuesto, así como la propia de Urbanismo se ven privados de dos millones más que en la «gestión municipal da para bastante» con la consigna de no «jugar a la ruleta rusa con el presupuesto».

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