El Ayuntamiento de Oviedo inicia la reparación de El Escorialín

Los afectados por el incendio del bazar de Pumarín demandan a las aseguradoras
Operarios en pleno arreglo del edificio. / A. PIÑA

Contrata por 11.000 euros el arreglo de los daños causados por la caída de un árbol, derribado por la borrasca 'Bruno', sobre la galería

G. D. -R. / D. L. OVIEDO.

El 27 de diciembre, la borrasca 'Bruno' derribó uno de los árboles del Campo San Francisco sobre El Escorialín, causando importantes daños en la cubierta y arruinando el invernadero del popular edificio. Desde entonces permanecía cerrado y oculto con vallas, hasta ayer, cuando operarios de una empresa contratada por el Ayuntamiento de Oviedo comenzaron una reparación que finalizará «en unos días», según fuentes municipales.

Mediante un contrato menor de 11.000 euros, el Consistorio ha encargado el arreglo de la galería de cristal, destrozada por el tronco. También sufrió daños la cubierta de el Escorialín, pero esa parte de la estructura ya fue reparada por el propio Ayuntamiento con recursos propios en enero. Esta operación tuvo un coste de unos 2.500 euros, señalaron las mismas fuentes.

El objetivo final, según explicó tras el destrozo el concejal de Turismo, Rubén Rosón, es recuperar en el emblemático edificio el servicio de atención a los visitantes, clausurado desde el pasado 30 de noviembre. A tal fin, la intención del concejal es que a través de un plan de empleo de un año de duración El Escorialín tenga servicio de información, como apoyo a la oficina principal de la plaza de la Constitución. Desde el Ayuntamiento indicaron que hay ya «dos contratados en prácticas que ahora están en el Auditorio y que irán a El Escorialín en cuanto terminen las obras».

Si bien carece de un interés arquitectónico especial, la instalación es muy querida por los ovetenses, que fueron quienes la bautizaron con su peculiar nombre. Como se proyectó en 1952, pero no terminó de construirse hasta 1958, los ciudadanos compararon la lentitud de esas obras con las del monasterio de El Escorial, y de la sorna popular nació el sobrenombre. Antes de ser oficina municipal de turismo, allá por los 50, 60 y 70, fue kiosco, lugar de encuentro y salón de limpiabotas.

A su paso por la ciudad, 'Bruno' también derribó la vidriera de la capilla de Santa Bárbara de la Catedral, que tardó dos semanas en repararse.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos