El Ayuntamiento de Oviedo mantiene la liquidación del vivero de Ventanielles

Estado de la parcela tras el abandono de las obras.
Estado de la parcela tras el abandono de las obras. / PIÑA

La junta de gobierno rechaza el recurso de Los Álamos, que paralizó la obra y se perdieron 1,4 millones de ayudas europeas

G. D. -R. OVIEDO.

El Ayuntamiento de Oviedo ha rechazado el recurso de Los Álamos contra la apertura del proceso de liquidación del contrato, adjudicado en junio de 2014 a la empresa asturiana, para la construcción del vivero de empresas tecnológicas de Ventanielles. Argumenta que contra el inicio del procedimiento no se puede interponer recurso, al tratarse de un trámite que no produce indefensión ni predetermina el resultado del mismo.

Lo que molesta a Los Álamos no es la parte que pone liquidación, sino que el Ayuntamiento abre también procedimiento para la «determinación de daños y perjuicios, consecuencia de la resolución del contrato de referencia por culpa de la empresa contratista», algo a lo que se ha opuesto la constructora desde el principio.

En noviembre de 2016, con las obras completamente paradas desde hacía más de un año, el Ayuntamiento anunció la resolución del contrato por causas imputables a la contratista y pidió el preceptivo informe al Consejo Consultivo. El órgano asesor concluyó de forma salomónica que el Consistorio tenía razón porque Los Álamos incumplió el plazo de ejecución, pero que «no resulta justo hacer pechar a la empresa constructora en exclusiva con las consecuencias» de la resolución del contrato.

El Consejo Consultivo consideraba que el proyecto del edificio tenía defectos que habrían hecho inviable el desarrollo de la obra. Sin embargo, Los Álamos paralizó los trabajos de forma unilateral antes de «culminar las tareas preparatorias de la cimentación», con lo que hizo imposible cumplir el plazo y conllevó «la pérdida de las ayudas europeas» del plan Urban para el proyecto. El Ayuntamiento obró bien al resolver el contrato, porque fue decisión de Los Álamos parar las obras, pese a que «no existía ningún inconveniente para su continuación» en ese momento.

El Consejo Consultivo aunque avalaba la resolución del contrato, criticaba que el Ayuntamiento obvió sus propias responsabilidades y las que «debían exigirse al proyectista». Las municipales, porque el Ayuntamiento era «consciente de la necesidad de modificar el proyecto», pero ni siquiera inició el procedimiento. Tampoco se las exigió al proyectista por los fallos de diseño.

Una obra difícil

El fracaso del contrato supuso la pérdida de 1,44 millones de euros de los fondos Urban reservados para subvencionar su construcción. Con un presupuesto total de licitación de 6 millones de euros, el InnovaLab (así llamado, porque quería destinarse a empresas de base tecnológica) era la mayor obra municipal licitada desde 2012 y no una sencilla. El suelo de la parcela es un pequeño rompecabezas geológico que obligó a modificar el anteproyecto inicial. La franja en la que es posible cimentar el futuro edificio es estrecha, entre los 5,7 y 6,5 metros de profundidad. Y posible no quería decir fácil. Además, había que cumplir requisitos de impacto energético nulo y otros ecológicos.

Lo que ha quedado es apenas la excavación inundada de agua estos días. Según la medición municipal, Los Álamos solo ejecutó el 4,7% de los trabajos.

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