El Ayuntamiento de Oviedo rebaja el gravamen del IBI y mantiene el tipo diferenciado en 2018

Eduardo Rodríguez y Rubén Rosón liman asperezas antes del Pleno. / ALEX PIÑA
Eduardo Rodríguez y Rubén Rosón liman asperezas antes del Pleno. / ALEX PIÑA

El PP duda de que las ordenanzas aprobadas se traduzan en «servicios y calidad de vida»

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

El Ayuntamiento de Oviedo aprobó ayer en Pleno extraordinario, con los 14 votos afirmativos del equipo de gobierno frente a los 13 desfavorables de la oposición, las ordenanzas fiscales para el año 2018.

El debate, en el que tanto PSOE como IU se abstuvieron de emplear su turno de palabra dejando el peso de la propuesta impositiva al titular del área de Economía, Rubén Rosón, lo centró la más polémica de las ordenanzas fiscales. La que ha sido recurrida en los tribunales, la que por un defecto de forma fue anulada por el TSJA hace un mes. Sí, la del IBI diferenciado que, en principio, y si a nadie se le olvida publicarla en uno de los diarios de mayor circulación de la provincia, es firme.

También hubo debate sobre el fondo, porque sin impuestos que cobrar, la administración pública queda vacía de contenido, en este caso sin presupuestos para 2018. Sí, también, esos que acordó el equipo de gobierno y que están a la espera de aprobación «en enero». Rubén Rosón defendió en su primera intervención su política fiscal y presupuestaria como «holística».

A lo que Eduardo Rodríguez, que le dio la réplica al gobierno por parte del grupo municipal del Partido Popular le afeó «en el segundo Pleno más importante del año» que con el nivel de ejecución presupuestaria del Consistorio cabría «bajar la presión fiscal y aumentar las bonificaciones» a los ciudadanos.

Explicó que «aprueban ordenanzas pero su presupuesto merma». «El IBI del cambio dinamita el gobierno del cambio». El concejal del PP sintetizó su negativa en que las ordenanzas «no recogen ni un incentivo fiscal para el casco antiguo, para el retorno del talento, para el pequeño comercio, para la zona rural ni una rebaja fiscal para las familias». Esto es, que «no se traducen en servicios ni en calidad de vida ni en ejecución presupuestaria».

«Gobierno del cambio»

Todo, porque Rosón, antes, había tirado del argumentario que sostiene al «gobierno del cambio». Defendió que la de Oviedo es la administración más sólida de Asturias al haber aprobado tres veces las ordenanzas fiscales y tres presupuestos sin necesidad de prórroga. Y aseveró que los ovetenses van a pagar menos IBI, «entre 30 o 50 euros» en según qué recibo porque la rebaja del tipo de 2017 (0,65) al de 2018 (0,626) es posible al no tener que pagar el Ayuntamiento, entre otras cosas, los «32,8 millones por Villa Magdalena».

Ahondó el edil en la defensa de su gestión y las rebajas en varios tasas como las licencias de obras menores, un 50%; el coste de las matrículas en las escuelas infantiles, un 10% menos; y un 33% en el gravamen de la Plusvalía, en previsión, eso sí, de que los tribunales dicten cómo se tiene que cobrar. Rosón argumentó que todo eso se fundamente en el recorte en gasto superfluo.

El titular de Economía se desmelenó entonces. Bautizó el 'SEC', el «'Servicio de Estabulación Caballar'», cuya construcción costó 24 millones de euros y su mantenimiento, hasta que se clausuró bajo el nombre de El Asturcón, se llevó otros 20. El TSJA confirmó esta semana que su cierre estaba justificado y destacó que era «un gasto desproporcionado».

Por el grupo municipal de Ciudadanos intervino Luis Pacho: «Dice la leyenda que hay que comprar lotería allá donde ha ocurrido una desgracia», «esta semana he visto filas de ovetenses haciendo colas para comprarla». No quedaron en meras metáforas las invectivas de Pacho que desveló que a comienzos de la legislatura propuso un simulador de impuestos en la «desastrosa web municipal». Una idea que, explicó, trasladó a Rosón pero que quedó en el «baúl de los recuerdos».

También celebró Pacho que el concejal de Economía deslizara en el debate que «habían congelado los impuestos». «Congelar no es lo mimo que bajar», respondió el de Ciudadanos que arremetió contra Rosón: «Deja la posverdad, Rubén», le espetó.

Ya estaba todo el pescado vendido. Rodríguez deseó feliz Navidad a los presentes y pidió a los Reyes Magos «un presupuesto en tiempo y exento de chirigotas», refiriéndose, empero, al de 2019.

Antes de que el alcalde también felicitara las fiestas, Rosón se reservó el último turno para defender unas tasas que permitirán «el presupuesto más social de la historia». Con un aumento en el gasto corriente de «las partidas de ayudas directas para becas de comedor y de libros, ayudas al empleo y la mejora del servicio de transporte».

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