El Ayuntamiento recorta el riego otro 60% y el baldeo un 20% ante la sequía

Un operario de Parques regando un macizo de flor. / M. ROJAS
Un operario de Parques regando un macizo de flor. / M. ROJAS

Ana Rivas pide colaboración ciudadana para evitar que las medidas afecten al nivel de limpieza de las vías públicas

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Desde hoy mismo, el Ayuntamiento aplicará nuevas medidas para reducir el consumo de agua ante el alarmante descenso del nivel del embalse de Los Alfilorios, que obliga ya a comprar a Cadasa el 41% del suministro de la ciudad, «cuando lo habitual es que no pase del 18% salvo en momentos puntuales», según explicó la concejalía de Aguas en un comunicado de prensa ayer. Las medidas supondrán ampliar los recortes en el riego de las zonas verdes y en el baldeo de calles que el Ayuntamiento puso en marcha hace ya dos meses ante la reducción del volumen de reservas hídricas de la ciudad.

En concreto, gracias al sistema telemático de riego del que disponen gran parte de las zonas verdes, se optó por reducir el volumen de agua que se utilizaba en cada riego en un 20%, aunque se mantuvo la frecuencia del mismo. Además, para el baldeo de las calles, se decidió aprovechar el agua no potable usada en las pruebas de estanqueidad de los nuevos depósitos de agua de Aspra, nombre oficial de los nuevos depósitos de El Cristo.

CONTRA LA SEQUÍA

Desde junio
La ciudad está en prealerta por sequía debido al bajo nivel de Los Alfilorios.
Riego
Se reducirá un 60% adicional, un riego a la semana en lugar de tres, y se mantendrá la reducción del 20% del caudal empleado.
Baldeo
Las medidas de ahorro reducirá de dos a una vez a la semana la limpieza a manguera de las calles.

A partir de ahora, las zonas verdes pasarán a regarse tan solo una vez a la semana, en lugar de las tres habituales, con la excepción de las zonas con planta de flor. Esto supondrá, según la concejalía, una reducción del consumo para riego de aproximadamente el 60%, que se sumará a la anterior del 20%.

Baldeos y suciedad

Además las medidas llegan al servicio de Limpieza. El baldeo manual reducirá su frecuencia a la mitad -a una vez a la semana-, excepto en las zonas de uso intensivo como el casco antiguo. La medida permitirá ahorrar entorno al 20% del consumo de agua en baldeo, pero puede traer consecuencias indeseables.

La concejala de Aguas, Ana Rivas, advirtió que «estas medidas van a tener un impacto importante en la ciudad», por lo que solicitó «una especial colaboración ciudadana para mantener nuestras calles en buen estado de limpieza». «Mientras dure esta situación de sequía debemos tener especial cuidado con la recogida de deposiciones de los perros, tanto en las calles como en los parques y zonas verdes y comprobar que las bolsas de basura están dentro de los cubos de recogida», solicitó la edil socialista.

Rivas insistió en que debido a la situación meteorológica el Ayuntamiento necesita utilizar todas las fuentes de abastecimiento propias a través de sistemas de bombeo y, aún así, «los recursos municipales no abastecen más del 59%» de las necesidades diarias.

Con el canal del Aramo bajo mínimos tras un invierno sin apenas nieves, se ha tenido que acudir al bombeo de los pozos del Nalón desde Palomar y en el propio embalse de Los Alfilorios, como adelantó este diario, también es necesario ya el uso de las bombas para poder extraer el agua de sus reservas.

Aún así la concejala quiso dejar claro que la calidad del agua que se consume en Oviedo sigue siendo excelente, pues se han tomado las medidas de refuerzo del proceso de tratamiento con ozono que se utiliza en la potabilizadora municipal de Cabornio, y en el caso del agua de Cadasa, se aporta un tratamiento de refuerzo de cloro en el depósito de Cuyences desde el que el consorcio de aguas surte a la ciudad.

«Sin querer generar alarma, sí que es necesario reforzar la idea del consumo responsable entre la población», anunció Rivas, «para lo cual se lanzarán mensajes y anuncios a través de redes y medios de comunicación». Y concluyó que «este es un problema colectivo y esperemos que puntual, en el que todos y todas tenemos que colaborar especialmente». Más si se tiene en cuenta que son los usos domésticos los que se llevan la parte del león del grifo. De los 15,1 millones de metros cúbicos que se bebe la ciudad al año, más de 12,5 lo hacen pasando antes por los contadores de las comunidades de vecinos.

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