«El baile es un silencio en medio del ego del mundo actual»

M. ACEBAL OVIEDO

Oriunda de Israel, Dana Raz confiesa que su primer contacto con la danza surgió como estrategia para canalizar toda su energía, y para así «llegar agotada a casa por la noche», añade. A partir de ese momento pasó de ser una afición a ser su pasión, continuando con la danza en un ámbito más profesional.

Tras acabar el Servicio Militar Obligatorio, trabajó durante ocho años en una compañía de danza, en la que comenzó a desarrollar su lenguaje como creadora. Hace cuatro años, una de las giras con el Kibbutz Contemporary Dance Company la trajo hasta Oviedo, donde encontró a «su chico». «Quería conocer cosas nuevas, tanto en la danza como en la vida en general», expresa Raz. Desde entonces ha creado su propia compañía, con la que quiere formar una base de danza en Asturias, a la que considera una comunidad con «mucho potencial». Además, afirma que «la cultura es un factor muy fuerte en Oviedo», por lo que pretende involucrar al público en el mundo de la danza contemporánea, «que conecten y se acerquen a ella».

Tras tantos años haciendo de la danza su mundo expresa que «el nivel es cosa de experiencia». Para ella la danza es vida, y manifiesta que su día a día sin bailar sería «aburrido». «Con el movimiento de mi cuerpo conecto con mi interior, y bailando aprendo de mí misma», expresa.

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