«La Balesquida no es una fiesta más, forma parte del sentir de Oviedo»

Junceda, ante la capilla de La Balesquida. / MARIO ROJAS
Junceda, ante la capilla de La Balesquida. / MARIO ROJAS

Pablo Junceda, director general del Banco Herrero, dará el pregón de La Balesquida: «Tenemos un reto como ciudad, definir lo que queremos que sea El Cristo. No haríamos mal si devolviéramos una parte a los peatones»

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

El próximo pregonero de la gran fiesta de la cofradía de La Balesquida, el Martes de Campo, es Pablo Junceda (Oviedo 1966) es un hombre simpático y con opinión de todo. Conocido por ser el director general del banco Sabadell Herrero, también es profesor asociado en la Universidad de Oviedo.

-¿Qué significa ser pregonero?

-Ha sido toda una sorpresa y una gran satisfacción para mí y mi familia. Que en la ciudad en la que naciste, vives y han nacido tus hijos se acuerden de ti siempre es algo bonito y muy especial.

-¿Puede adelantar algo del pregón?

-Como no soy historiador, hablaré de lo que creo que sé algo, de Oviedo, que es de las joyas de Asturias.

-¿Cómo entiende la importancia histórica de esta cofradía?

-Es una de las más antiguas del país; pero creo que tiene algo adicional, y es la forma en la que ha perdurado de generación en generación desde hace más de siete siglos. No es una fiesta más, forma parte de la manera de ser y sentir de Oviedo y de los ovetenses, y estoy seguro de que seguirá siéndolo.

-¿Cuál es su experiencia del Martes de Campo, antes y ahora?

-Fue un ir y volver. Recuerdo de pequeño las reuniones familiares en el 'Angelín' del Campo de San Francisco y comprar en el kiosco de la Chucha, que es una pena que esté abandonado. Ya de adolescente, me trasladé al desaparecido merendero Benidorm en El Cristo, que compartía con mis compañeros del colegio de los maristas, el Auseva. Más recientemente, llega la vuelta al Campo en el 'Aguaducho' con mis padres. Una de las últimas fotos que tengo de mi padre es precisamente el Martes de Campo. Esta fecha casi marca las etapas de mi vida.

-Ahora quieren peatonalizar el entorno del San Francisco.

-En este mundo de la digitalización, igual teníamos que apostar también por tener contacto más directo. Chatear está muy bien, pero cada vez echo más de menos sentarme a hablar tranquilamente con las personas. Por tanto, una ciudad peatonal es una que apuesta por las personas. Esto no quiere decir que no haya que habilitar una circulación lógica. Las grandes ciudades del futuro son las que apuesten por esto.

-¿Cómo fue la época del colegio?

-Estuve en los maristas de Santa Susana con seis añitos. Finalicé en el colegio nuevo en COU, en Ciudad Naranco, pasando por las Ursulinas cuando se fusionaron. Tener la oportunidad de jugar un partido con 15 balones, 15 delanteros y 15 porteros, y salir indemne, en 15 minutos de recreo, imprime carácter. Luego hemos sabido regatear en la vida.

-¿El Oviedo de su infancia era más personal?

-No es una ciudad que haya cambiado demasiado, porque no tiene un crecimiento exuberante como otras capitales. Es una muchísimo más bonita, que la que yo conocí de joven, mantiene la misma vocación cultural, pero ha ganado mucho para las personas. Hoy en día la puedes caminar casi de cabo a rabo. Mi madre, cuando yo le preguntaba, '¿esta calle es buena o mala?', decía que las mejores eran donde había guardacoches, porque estaban orientadas al sur y hacía más calor en invierno.

-Pero hay establecimientos que se han perdido.

-Hay clásicos que se han perdido, pero ha habido un ejercicio de restauración. Recuerdo ir al cine Aramo en la calle Uría; hoy puedes recuperar el cine, aunque en vez de ver una película, te vas a comprar ropa. Es la ciudad más digital de todas las ciudades de España. Ha sabido compaginar las tradiciones con la modernidad. Y lo ha hecho porque cada barrio tiene su pulso. Tuve la suerte de trabajar en el eje Foncalada-Pumarín, que tiene su propia idiosincrasia.

-Pumarín cambió mucho.

-Recordará esa vía que cruzaba la avenida, hoy en día tiene una zona peatonal estupenda. El cambio del eje del hospital a La Corredoria es sustancial. Ahora tenemos un reto como ciudad: definir lo que queremos que sea la zona de El Cristo. Todos tenemos que participar.

-¿Por dónde podría ir eso?

-No haríamos mal si una parte la devolvemos a los peatones, pero también la ciudad necesita algunos servicios. En el banco vamos a ser uno de los patrocinadores del congreso mundial de Turismo que se va a hacer aquí en junio. Cuando hablo con empresarios -incorporar Oviedo al circuito de los grandes congresos internacionales sería un éxito-, a veces me dicen que no es fácil, sobre todo en el mundo de la hostelería. En algunos casos carecemos de instalaciones para una gran reunión.

-¿Qué tal como profesor ahora que se habla tanto de la Universidad?

-Es un auténtico lujo. Cuando ves que maestros del nivel de López Otín siguen apostando por ella, te hace pensar que aquí tenemos una joya. Debemos cuidarla mucho más. Apostar por la universidad es el futuro, pero también es decir que si no se adecúan las formas de enseñar a los nuevos tiempos, ponemos el futuro en peligro.

-¿Qué más retos ve en Oviedo?

-Como ciudad de servicios, tiene que potenciar este concepto y ser la más amigable del norte. Crecerá si fomentamos las comunicaciones, se beneficiará de la llegada del AVE. Tiene una ventaja muy grande, que tienes cerca Gijón. Las piquillas son un poco aldeanas. Digo que si los americanos han conseguido lo que han conseguido en Orlando con unos dibujos, ¿qué no harían si tuviesen el Prerrománico, el Naranco...? Yo acabo de descubrir el Bellas Artes.

-¿Cómo contribuye el banco?

-Tenemos oficinas en todos los barrios y estamos muy vinculados a la vida social y cultural. Por ejemplo, patrocinamos un título de la ópera y desde hace 17 años tenemos un acuerdo con el Principado para desarrollar actividades en la sala de Suárez de la Riva. Hemos podido traer obras de gran valor.

-Últimamente hubo varios atracos a oficinas. ¿Han tomado alguna precaución adicional?

-Oviedo y Asturias en general son muy seguras. Puede darse que coincidan uno o dos sucesos de este tipo, pero no es habitual. La mejor precaución es confiar plenamente en nuestras fuerzas de seguridad y ponernos a su entera disposición.

-A la gente mayor le preocupa la reducción de oficinas.

-La banca tiene que ir evolucionando. Vamos a estar en la forma en que los asturianos quieran. Ahora, hemos desarrollado nuevos modelos como la oficina móvil. Está en Olloniego y también en Soto de Rey, donde antes no llegábamos.

-¿Cómo vivió las críticas a la banca durante la crisis?

-El buen bancario ha estado al lado de las familias, de los proyectos, siendo el confesor. En estos últimos años, hemos pagado justos por pecadores.

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