Los barrios, contra el acelerador

La Manjoya. Los alrededores de la urbanización de La Manjoya se han convertido en «un circuito de carreras», denuncia Silvia García, presidenta de la Asociación de Vecinos de Llamaoscura. Las rectas y rotondas que circunvalan la zona las aprovechan motoristas para «quemar rueda» todos los fines de semana. / ALEX PIÑA
La Manjoya. Los alrededores de la urbanización de La Manjoya se han convertido en «un circuito de carreras», denuncia Silvia García, presidenta de la Asociación de Vecinos de Llamaoscura. Las rectas y rotondas que circunvalan la zona las aprovechan motoristas para «quemar rueda» todos los fines de semana. / ALEX PIÑA

La ciudad registra cinco puntos negros en los que se sobrepasan la velocidad máxima de forma habitual | Vecinos de La Manjoya, La Florida, Las Campas, La Corredoria y Vetusta denuncian que sus calles se han convertido en «circuitos de carreras»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Coches a gran velocidad dando vueltas a la manzana, motos quemando rueda en las rotondas, circuitos improvisados en las calles. Desde La Manjoya a La Corredoria pasando por Las Campas, La Florida o Vetusta, la ciudad cuenta con varios puntos negros en cuanto a exceso de velocidad se refiere. Para los vecinos de las zonas afectadas son «carreras» en toda regla, para el concejal de Seguridad Ciudadana es «conducción temeraria». Se use el término que se use la realidad muestra que en Oviedo hay localizados barrios donde se sobrepasa los límites y las normas de la Ley de Seguridad Vial.

El edil de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, reconoce el problema y lo contextualiza en tres puntos: Las Campas, La Florida y La Manjoya. «El problema es que aquí toda la zona de la urbanización se ha convertido en un circuito de carreras». Lo denuncia Silvia García, presidenta de la Asociación de Vecinos de Llamaoscura, en La Manjoya. La única urbanización de la zona, la que inició la constructora vasca Urazca, y sus alrdedores se han convertido en un lugar muy atractivo para «quemar rueda». El tramo que discurre entre la estación de tren y la calle Tapia de Casariego, es su punto negro. «Hay una recta enorme y al final se encuentran con las rotondas que las motos utilizan para quemar rueda», denuncia García.

Tienen controladas dos motos que cada fin de semana a partir de las nueve de la noche hacen suyo el entorno de la urbanización. «Da mucho miedo porque en la calle a esas horas siempre hay alguien paseando, además, es una zona con muchos niños». El temor a que un día se produzca un accidente es constante entre los vecinos. «Pedimos que pusieran badenes o pasos de peatones elevados para que los que se dedican a correr por la zona no lo tomen como una rutina, pero no nos hacen caso». García apunta al área de Seguridad Ciudadana a la que solicita más presencia policial. «Tengo miedo a que pase algo para que tomen medidas».

Es la misma preocupación que comparten los vecinos de Las Campas. Cuando a Luis Miguel Gómez se le pregunta si en el barrio se dan casos de excesos de velocidad responde con un «sí» rotundo. «Desde el puente de la vía, hacia la calle Somiedo y hasta el ambulatorio es terrorífico, los coches salen zumbando». La problemática no es de ahora, llevan años «soportándolo». Llegaron a solicitar medidas al anterior gobierno local, liderado por el Partido Popular. «Nos contestaron que no había necesidad porque esto es un barrio dormitorio y la gente no tenía porqué correr. Vamos a tener que sacar los móviles y grabar para demostrarlo», apunta el presidente de la Asociación de Vecinos de Las Campas.

Ana María Boullosa, tesorera de la asociación, describe sin miramientos el «circuito» que recorren los coches que deciden saltarse a la torera los límites de velocidad del tramo que va de Las Campas a La Florida. Más de cinco kilómetros de recorrido urbano. «Vienen como locos, dan la vuelta a la rotonda y regresan. El que no sigue, pasa por la calles Somiedo, Tineo, Santo Adriano hasta la calle Teverga», describe Boullosa. «Tal parece que estén esperando que ocurra una desgracia porque llevamos años pidiendo que coloquen bandas en el asfalto, pero no lo hacen», se lamenta.

«El peatón no es prudente»

La Florida es otra de las zonas que no escapa a los excesos de velocidad. El bulevar que recorre el barrio cuenta con dos carriles de velocidad limitada: uno a 30 y otro a 50. Están perfectamente señalizados y visibles, hay señales verticales como horizontales, aún así, el número de vehículos y motos que lo sobrepasan preocupa. «Se hacen un festival desde la rotonda del medio hasta la de los Anillo Olímpicos, los coches hacen lo que quieren y las motos más. Se lo pasan en grande», ironiza Emilio Peña, presidente de la Asociación de Vecinos de La Florida. Un «peligro aumentado», apunta Peña, también por la imprudencia de los viandantes. «El peatón, a veces, no es prudente porque cuando coges un paso tienes prioridad, sí, pero hay que mirar porque si viene un coche y te embiste, la pierdes».

Con todo, la zona más peligrosa para los vecinos de La Florida la ubican en la calle Corvera. «Utilizan esta calle para evitar el radar del paseo de La Florida. De ahí salen a velocidades muy grandes hasta la rotonda del medio, con el peligro de que es una calle plagada de salidas de garaje». Reclaman más vigilancia policial pero también un mayor «civismo» por parte de conductores y peatones.

«Bajan la cuesta del hospital como locos», «las carreritas que se meten desde Oviedo a Lugones dan miedo», son algunas de las reflexiones que realizan los vecinos de La Corredoria. Los puntos calientes de esta zona se localizan en Pontón de Vaqueros, la avenida Presidente Adolfo Suárez y la calle El Cortijo. «Hay coches que circulan a gran velocidad pero tampoco hay que caer en la obsesión», reflexiona Nicanor Platero, presidente de la Asociación de Vecinos El Conceyín. Algo que no impide que solicite que se tomen ciertas medidas. «En la calle Cortijo hay unos badenes en el suelo casi imperceptibles tras el asfaltado que hicieron en la calle y pedimos que los eleven un poco más para que sean efectivos».

En el barrio de Vetusta también hay peticiones. La calle Ganaderos Asturianos, por su pendiente prolongada, se ha convertido en el trampolín perfecto para que algunos conductores «vuelen» sobre el asfalto. Durante la noche, se dan casos de vehículos que descienden por ella haciendo «rally». Al final de la cuesta se encuentran con una pseudorrotonda que el presidente de la asociación Quinta del Alba, Fernando Marrón, ya ha pedido en «más de una ocasión» que se cierre y se convierta en una glorieta al uso. «Los coches aprovechan para atravesar el carril del medio para recortar», explica. Una maniobra ilegal que ya ha provocado más de un susto en el barrio. Esta zona ubicada entre Villafría, Fozaneldi y La Tenderina sufrió hace años «competiciones de coches que se dedicaban a dar la vuelta a la manzana. Ahora está más tranquila pero aún sigue habiendo puntualmente algún exceso de velocidad», reconoce Marrón.

Excesos, para los que los representantes vecinales coinciden en pedir una mayor presencia policial.

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