«Soy como soy por nacer en Oviedo»

Adolfo Suárez Illana abraza, tras glosarlo, a Bernardo Gutiérrez de la Roza, en el salón del Reconquista. / ÁLEX PIÑA
Adolfo Suárez Illana abraza, tras glosarlo, a Bernardo Gutiérrez de la Roza, en el salón del Reconquista. / ÁLEX PIÑA

Bernardo Gutiérrez de la Roza recibe el 'Ovetense del Año' glosado por Adolfo Suárez Illana ante 350 asistentes en el Reconquista

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Bernardo Gutiérrez de la Roza, presidente y fundador de Ontier y 'Ovetense del Año' 2017, distinción que otorga la revista 'Vivir Oviedo', agradeció ayer con modestia el premio ante las más de trescientas cincuenta personas que se congregaron para homenajearlo en el hotel de la Reconquista. «Qué suerte he tenido. Soy lo que como soy, lo bueno y lo malo, por nacer aquí. Doy las gracias a la ciudad, es la forma de dar las gracias a miles de personas», resumió.

El ovetense es letrado especialista en insolvencias y reestructuración de empresas, profesor en el Instituto de Empresa y consejero de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y de España, entre otras responsabilidades. Fue glosado por el presidente de Ontier Internacional, Adolfo Suárez Illana, y el socio director Pedro Rodero.

El jurado, presidido por Santiago González-Alverú y del que forma parte este diario, reconoció por unanimidad «su recorrido como empresario en sus valientes iniciativas, que le dignifican como ejemplo de persistencia al lograr ser presidente y fundador de una de las firmas jurídicas más importantes del país».

El galardonado, «impresionado por los cientos de personas» que acudieron, agradeció especialmente al jurado que valorase sus «cualidades humanas, me llena de ilusión». También tuvo un recuerdo para la Santina y su esposa, Ana Pardo, «por pasar los treinta mejores años».

Gutiérrez de la Roza basó su discurso en un paseo por todo Oviedo, rememorando los espacios de su infancia, desde la casa de sus abuelos en la calle Pío XII, hasta Santa Teresa, donde «Pepe Cosmen me recibió e hizo caso cuando tenía 17 años. Él sí que era un 'crack'». Recordó el edificio de los Almacenes Pérez Peña en Campoamor, «uno de los más bonitos de Oviedo»; el viejo Tartiere (ahora Calatrava), en el que vio «el duelo entre Cruyff y Carrete»; las facultades actuales y antiguas (en González Besada y San Francisco) de Económicas y Derecho, a las que se reincorporó después de un revés vital, y todos los despachos en los que trabajó.

Gutiérrez de la Roza citó con especial cariño los locales de ocio que regentó, por los que «pasaron miles de personas, eran sanos y divertidos. Había un ambiente espectaculares en los bares, iban las chicas más guapas de Asturias». El Chaquetón, el Piriripi, Fromista, la discoteca Woody... «A veces, cuando voy a rancios despachos, y digo que soy asturiano, me cuentan que hacen años fueron a algún local... y siempre mencionan el Chaquetón y el Piripi», apuntó.

Antes que él, el presidente de Ontier Internacional, Adolfo Suárez Illana, tomó la palabra para hablar de «la gratitud, una de las cosas que a Bernardo le cuesta recibir». Esta «es una virtud rara, de las más excelentes, porque en la deuda de humildad estás reconociéndote incapaz de lo que te ha sido dado». Para el hijo del fallecido primer presidente de la democracia, los agradecimientos forman «una sucesión de eslabones» y «si nadie rompiera la cadena toda la humanidad acabaría conectada». Dirigiéndose al premiado, le reprochó con cariño: «Ya sé que no llevas la cuenta de los favores, que piensas que no haces nada por los demás, pero aquí hay 350 que opinamos lo contrario». «Me pidió que no hablara de él», había anticipado, y terminó con «creo que he conseguido hurgarte en el corazón».

Generosidad

Por su parte, el socio director Pedro Rodero, quien encumbró a Gutiérrez de la Roza como «una de las pocas personas que pasan por la vida para mejorar lo que hay alrededor», elogió, primero, su generosidad: «Nunca he conocido a nadie tan espléndido y generoso. Bernardo es el último en su lista de prioridades». Luego, su liderazgo: «Haces que los demás sean más felices, que todo el mundo se sienta importante, que los talentos dormidos cobren vida». «Todos los que tenemos la suerte de tenerte cerca somos un poquito mejores», concluyó.

Entre los invitados se encontraban conocidas personalidades de la sociedad ovetense, como el empresario Jacobo Cosmen; el banquero Pablo Junceda; el médico Luis Fernández Vega, o los presidentes de la Cámara de Comercio de Oviedo y el Oviedo Baloncesto, Fernando Fernández-Kelly y Fernando Villabella.

También, anteriores galardonados, como el psicoesteta Ramiro Fernández -que entregó la escultura de Amador a su sucesor- o el exalcalde Agustín Iglesias Caunedo. El actual regidor, Wenceslao López, delegó en la concejala Marisa Ponga; por la mañana había recibido a Gutiérrez de la Roza en el Ayuntamiento.

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