Un bombero resulta herido en un incendio en un piso en Oviedo

El jefe del turno y la jefa del servicio, Carmen del Prado, se dirigen a inspeccionar el edificio afectado la mañana de Navidad. / A. P.
El jefe del turno y la jefa del servicio, Carmen del Prado, se dirigen a inspeccionar el edificio afectado la mañana de Navidad. / A. P.

Trece efectivos controlaron el «importante fuego» que obligó a desalojar a los vecinos en plena madrugada de Navidad

D. LUMBRERAS / R. AGUDÍN OVIEDO.

Un «importante incendio» que se desarrolló durante la madrugada del día 25 en una vivienda del número 26 de la calle Melquíades Álvarez se saldó con un bombero herido leve por quemaduras y decenas de vecinos desalojados en plena Nochebuena. Por suerte, según indicaron fuentes de Seguridad Ciudadana, el trabajador «ya está bien» y los residentes pudieron regresar a sus casas en la mañana de ayer, excepto los del piso en el que se originaron las llamas.

Los nueve bomberos de turno del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) intervinieron a las 4.30 horas del lunes en el edificio afectado pero, «ante las importantes dimensiones del siniestro», acudieron otros cuatro más de refuerzo, según las mismas fuentes. La «gran temperatura como consecuencia de las llamas» a la que se llegó en el cuarto piso, origen del incendio, fue la que causó daños a uno de los efectivos del operativo.

Debido a la posibilidad de que el fuego pudiera propagarse a otras viviendas y a que en el edificio se había propagado un «intenso humo», los bomberos decidieron desalojarlo por completo.

Una vez apagado el fuego, en una Nochebuena que no olvidarán, los vecinos pudieron regresar a sus hogares después de que los bomberos comprobasen que la estructura del bloque no había resultado afectada. Ya por la mañana, los responsables del SEIS, con su jefa Carmen del Prado a la cabeza, inspeccionaron de nuevo el edificio y el piso que resultó incendiado.

El fuego comenzó en una habitación ocupada, cuyo colchón quedó pulverizado. También resultaron calcinados libros, una televisión y buena parte del resto del mobiliario. Las paredes quedaron ennegrecidas. Las causas de la combustión se están investigando; entre ellas, se barajan un posible cortocircuito o una colilla en la cama.

El siniestro tuvo lugar a escasos metros del número 25, en restauración tras ser parcialmente destruido por el tristemente célebre incendio de Uría, 58 del 7 de abril del año pasado, en el que perdió la vida en heroico acto de servicio el bombero Eloy Palacio. Un suceso que tuvo a la ciudad y al SEIS en vilo durante muchas horas y que aún colea.

«Las tomas de agua siguen igual desde el incendio de Uría. Las mismas que utilizamos esta madrugada (por la de ayer) sin mantener. No figura partida en el presupuesto (municipal) que sepamos para mantenimiento ni plan de obligación si es de la empresa» concesionaria municipal del agua, Aqualia, indicaron fuentes del SEIS. Las mismas fuentes señalaron además a este periódico que el siniestro podría haberse evitado si la vivienda hubiese contado con un detector de humos.

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