Bomberos de Oviedo piden la dimisión del edil de Seguridad bajo el lema 'Todos somos Eloy'

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Una veintena de bomberos, con las pancartas de protesta durante el acto institucional que tuvo lugar en el edificio de Seguridad Ciudadana de Rubín. / ALEX PIÑA

En la celebración del patrono del cuerpo, Ricardo Fernández se defiende: «Los hidrantes llevan años hechos una porquería y nadie dijo nada»

ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

«Concejal de inseguridad ciudadana, dimisión». «Todos somos Eloy». Una veintena de bomberos portando dos pancartas con estos lemas recibió ayer al edil de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, en la celebración de San Juan de Dios, patrono del cuerpo, en Rubín. El mensaje era claro: denunciar la falta de medios y mostrar su apoyo a la familia de Eloy Palacio, fallecido en el incendio que devoró el número 56 de la calle Uría el 7 de abril, y en el que, según la Policía Científica y agentes que intervinieron, faltó agua.

Los compañeros de Eloy protestaron de forma silenciosa durante unos cinco minutos, recordando al bombero fallecido, a quien el Ayuntamiento atribuye «en exclusiva» el fatal desenlace porque tuvo «un exceso de celo y confianza» a la hora de bajarse de la cesta para atacar las llamas desde el alero del edificio, que minutos después se derrumbó provocándole la muerte. Una teoría en la que se basó para rechazar el pago de una indemnización a la viuda y a los hijos de Palacio, que hoy llevan al Ayuntamiento de Oviedo a los tribunales.

Entre los bomberos que sujetaban las pancartas no faltaron Juan Carlos Fernández, 'Granda', que resultó herido en el incendio, o Iván González, amigo de Palacio. Cuando el alcalde, Wenceslao López, iba por el ecuador de su discurso en el acto institucional, recogieron la cartelería, y con el mismo silencio abandonaron la sala, repleta de autoridades. Porque ayer, unidos, estallaron y se enfrentaron públicamente al Consistorio, y una vez fuera se aplaudieron.

Ante esta situación, el regidor mostró su respaldo a la labor del edil de Seguridad Ciudadana: «Milagros no hay, si queremos construir y arreglar los problemas debe haber tiempo». Dicho esto, les abrió la puerta a negociar: «Estoy aquí para arreglar esta situación de forma colaborativa. Nosotros no imponemos decisiones de manera unilateral, sino que las consensuamos para avanzar en la seguridad de los ciudadanos», añadió.

En este tenso marco, y aunque no estaba previsto, Fernández pidió la palabra: «No me van a acojonar», espetó. «Entiendo que los agentes estén quemados, pero a veces cuesta escuchar lo que puedo decir», lamentó. Y después se refirió al estado de los hidrantes, muy polémicos desde que aquel fatídico 7 de abril algunos de ellos no funcionaran y hubiera que ir a por agua a Rubín en diversas ocasiones. «Durante años han estado hechas una porquería y nadie ha dicho nada», se defendió.

Sin embargo, el sindicato Corriente Sindical de Izquierda lleva cuatro años denunciando estas deficiencias, a la par que muchos bomberos de forma individual se han quejado por la falta de mantenimiento de los mismos. Antes de terminar, Fernández, como ya ha hecho en otras ocasiones, volvió a reconocer la profesionalidad de Eloy Palacio, que ejerció durante 25 años su profesión.

Las diferencias entre los agentes y el Ayuntamiento quedaron más que claras para la jefa de Bomberos de Oviedo, Carmen del Prado; su homólogo en Gijón, Fernando García; el jefe de la Policía Local, José Manuel López; el comisario de la Policía Nacional Fidel Castañeda; o el delegado de Defensa en Asturias, Vicente Bravo Corchete, presentes en el edificio de Seguridad Ciudadana.

Bomberos voluntarios

Tras las palabras de Fernández, el acto se recondujo con la entrega de diplomas a los bomberos que se jubilarán este año: Francisco Flórez, Rafael Pérez y Manuel López. A continuación se hizo una mención especial a Severino Cueto, fallecido durante el último año y también se reconoció la importante labor de los Bomberos Voluntarios de Trubia en su trigésimo aniversario.

El acto institucional sirvió de cierre de la festividad de San Juan de Dios, pero hubo más. La mañana había sido intensa: un grupo de cuatro bomberos se dirigió a la Unidad de Oncología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) para dar regalos a los niños ingresados, que disfrutaron mucho de la visita: uno de los pequeños, de hecho, pudo probarse el casco que usan los agentes en cada intervención.

También se celebró en el parque de Rubín una jornada de puertas abiertas. Los familiares de los bomberos visitaron las instalaciones y conocieron de primera mano cómo es su trabajo, su día a día. Un trabajo por el que Eloy Palacio dio su vida.

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