El botellón obliga a la Policía Local a intervenir más de cien veces en el año

Uno de los botellones en El Antiguo. / A. PIÑA
Uno de los botellones en El Antiguo. / A. PIÑA

Los hosteleros denuncian que «va a más» y el concejal de que «la solución no es solo policial»

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

En lo que va de año, la Policía Local ha registrado 103 actuaciones por botellón, según fuentes de Seguridad Ciudadana. Son menos que la cifra global del año pasado (176, con 30 multas) y no muchas más que en 2015. Pero este asunto preocupa a los hosteleros, que aseguran que «ya lleva tiempo en que va a más», en palabras del presidente de la patronal Otea en Oviedo, David González Codón. «Es un problema muy serio. Hay épocas en que se controla y sigue habiendo. Es responsabilidad de la administración, que tiene la obligación de garantizar que no se beba en la calle. Hay connivencia y una cierta permisividad con este fenómeno», protesta. Desde su punto de vista, «es muy sencillo de solucionar, por mucho que digan lo contrario: localizar y que la Policía vaya y multe a los padres». Los progenitores deben implicarse, asegura, porque también es un «problema de educación».

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El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, recibe las cifras con serenidad: «En la evolución no se detecta ninguna cosa anormal, son las actuaciones ordinarias a partir del planteamiento de que la autoridad tiene que ejercerse, porque una cosa es el ocio y otra el derecho al descanso». El edil se declara «satisfecho con el trabajo policial. Respaldo el trabajo que se está haciendo, se enfrentan a labores bastante desagradables (como soportar vomitonas o gente al borde del coma etílico) y asistenciales, que consisten muchas veces en quedarse con la persona, trasladarla o llamar a los padres, y esa cifra no viene recogida».

73
son las intervenciones que llevó a cabo la Policía Local a lo largo de 2015 por botellón.
176
actas por beber en la calle levantaron los agentes durante todo 2016.
103
son las actuaciones que han realizado los efectivos municipales según los últimos datos.

Aunque siempre está en el punto de mira y suele ser criticado duramente por los vecinos del casco histórico, el botellón del pasado Carnaval, que dejó la zona llena de basura y fue combatido por los agentes, fue un punto de inflexión. «No tenemos una garantía absoluta de que cada vez que haya otro Carnaval no tengamos un problema, porque los ha habido. Pero quiero dejar clara mi posición. No es cuestión que tenga solución puramente policial», expresa el edil.

El fenómeno volvió a salir a la palestra en San Mateo, cuando la Policía disolvió una «concentración» de gente para beber en la plaza del Ayuntamiento. Entonces el concejal de Festejos, Roberto Sánchez Ramos, 'Rivi', sembró la polémica al defender la práctica diciendo que «tengo más miedo a los Bárcenas que a los botellones». Una actitud que le reprocharon la oposición y hasta el alcalde.

Zonas frecuentes

El botellón está bien localizado, apuntan las mismas fuentes de Seguridad: a partir de las nueve de la noche, se concentra en El Antiguo y en el parque de La Rodriga, junto al Seminario. Sobre las cifras, según la encuesta Edades 2015, en Asturias en los últimos doce meses, el 83,5% de la población entre 15 y 64 años había bebido alcohol (el 70,9% en el último mes) y un 20,3% se había emborrachado.

La coordinadora del Plan de Drogas de Oviedo, Arancha Fernández, hace sin embargo un «llamamiento a dimensionar al asunto, no a general alarma ni a generalizar un hecho puntual como el Carnaval». A su juicio, en Oviedo, «hay un consumo en la línea de otras ciudades, la práctica del botellón tampoco es algo llamativo». Diferencia entre «consumo público de alcohol en la calle, sacado de un establecimiento», del botellón, y afirma que lo primero sí se da en Oviedo: «Siempre ha existido. Es difícil conciliar los intereses de la hostelería, población joven, vecinos...», concede. Con todo, afirma que al plan no llegan jóvenes por problemas del botellón. En cualquier caso, recomienda a los padres «que acudan a servicios especializados cuando tengan sospecha».

Deberes para 2018

Dentro del plan normativo para este año, una especie de deberes que se imponía el gobierno local, figuraba la reforma de la ordenanza de Convivencia Ciudadana, que es la que prohibe la «concentración y permanencia para consumir» (salvo autorizaciones extraordinarias como fiestas) bebida en la calle si se molesta, se deja basura, se perturba el orden o se realiza delante de menores. Pero se retrasará.

«Hay trabajo y se sigue, es un tema bastante complejo. A corto plazo no se alumbrará un texto, confío en hacerlo el primer trimestre de 2018», reconoce el concejal. Respecto al botellón, «la ordenanza no lo puede dejar de ver». «Otra cosa son las alternativas que se puedan dar», añadió, sin profundizar.

Para González Codón, no es preciso que el Ayuntamiento haga cambios: «La norma está clara, lo que hay que hacer es actuar». «No se puede dar de beber a menores de 18. En nuestros locales no vendemos; puede haber un bar o dos que lo hagan, pero si constara denunciaríamos».

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