«Campoamor estaría continuamente en Twitter»

García Martín, momentos antes de su conferencia en el Edificio Histórico. / A. PIÑA
García Martín, momentos antes de su conferencia en el Edificio Histórico. / A. PIÑA
José Luis García Martín - Escritor, profesor universitario y crítico

«Es una paradoja: sus poemas eran escandalosos, pero él estuvo con los conservadores. Era lo contrario a 'Clarín'»

D. LUMBRERAS OVIEDO.

El escritor, profesor y colaborador de EL COMERCIO José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, 1950) participó ayer en unas jornadas organizadas por el PP y dedicadas al 125 aniversario del Teatro Campoamor con una conferencia titulada como su antología, recién publicada, 'Amor, humor y filosofía. En torno a Ramón de Campoamor' en el Edificio Histórico de la Universidad.

-Amor y humor, dos temas que pueden ser peligrosos o divertidos.

-Campoamor, aparte de otras cosas, es un humorista. Y un personaje muy contradictorio: nunca sabemos cuándo habla en serio o en broma, y esas ocurrencias las llamó 'humoradas'. En eso tenía algo en común con Ángel González, que lleva el chiste a la poesía. En cuanto al amor, sus principales lectoras eran las mujeres. Su análisis con socarronería, otras veces con exceso de romanticismo, fue lo que lo hizo popular.

-¿Era apreciado como literato en su tiempo?

-En los últimos treinta años del siglo (XIX) es el poeta por excelencia, el más leído. También admirado y criticado, porque no hay gran poeta sin oposición.

-¿Lo han eclipsado los novelistas del XIX, como 'Clarín'?

-Incluso los modernistas, como Rubén Darío y Antonio Machado, apreciaban a Campoamor, les influye. En las vanguardias y cuando Juan Ramón Jiménez evoluciona a la poesía pura, marcan un corte, es lo contrario a la que defendía Campoamor. Prescinden de la anécdota, se alejan de la sintaxis cotidiana, rompen con la gramática, el principio de la rima... Campoamor es de los últimos poetas donde la rima es esencial a la poesía: quería quedarse en la memoria de la gente, y era así. A partir de 1917 la rima va quedando como algo secundario. Eso aleja a Campoamor del gusto contemporáneo.

-¿La greguería de Gómez de la Serna descendiente de la humorada?

-Claro. Las humoradas tuvieron varios descendientes: la greguería, el aforismo, el epigrama, los poemas breves de 140 caracteres en Twitter...

-¿Campoamor sería un tuitero?

-Claro, con las humoradas estaría continuamente escribiendo. 'Todo el amor es triste. / Mas triste y todo, es lo mejor que existe'. Lo podría firmar Marwan o Inés Sastre, a los que luego los retuitea mucha gente.

-¿Las instituciones lo olvidan?

-Es un poeta asturiano, pero que estuvo fuera de Asturias: Madrid, Alicante, Valencia... Y tuvo una carrera política muy significativa pero poco conocida. Fue diputado, gobernador civil... ligado a la derecha que ha sido superada por la Historia. Es una paradoja: sus poemas eran escandalosos, pero él estuvo con los conservadores. Políticamente es lo contrario a 'Clarín', que sin embargo fue su admirador e hizo que le dieran el nombre al teatro.

-¿Es verdad que vino a la inauguración del teatro por su huerta?

-Se marchó de Asturias. Hay un poema dedicado a Navia, pero no la quería tanto cuando en veinte años no vino a verla. En Alicante tenía una finca, cultivaba, recibía gente... Es como los jubilados que se van a Benidorm.

-¿Dónde queda la filosofía?

-La lleva a sus poemas, quiere objetivar sus ideas mediante anécdotas. Junto con Antonio Machado, es el poeta con más preocupación filosófica en sus propios versos.

-¿Qué diría Campoamor del Oviedo de hoy en día?

-Diría poco del de antes y del de ahora. Su ciudad era Madrid. Gracias al empeño de 'Clarín', su nombre está ligado para siempre a Oviedo.

-¿Tiene más proyectos con él?

-No. He tratado de ver lo que de Campoamor sigue siendo vigente. En unos poemas muestro que todavía se le puede leer con gusto.

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