«Tengo mucho cariño a la cocina de El Bodegón, la levanté a puro puño»

Rosario Fernández Uría, ante El Bodegón de Teatinos.
/P. LORENZANA
Rosario Fernández Uría, ante El Bodegón de Teatinos. / P. LORENZANA

«Empecé en Bermúdez de Castro en 1978, solo vendía patatas fritas y cacahuetes. Estaba el barrio casi sin hacer» Rosario Fernández Uría. Premio 'Mención Especial del Antroxu'

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Rosario Fernández Uría (Oviedo, 1942), a pesar de su jubilación, es el alma de El Bodegón de Teatinos. Acaba de ser premiada por Otea con la 'Mención Especial del Antroxu', galardón que compartió con su hijo Miguel Ángel de Dios. Justamente, cuarenta y siete restaurantes de la ciudad ofrecen desde hoy y durante el fin de semana el menú del antroxu, y por supuesto lo sirve también El Bodegón de Teatinos.

-¿Qué le supone el premio?

-Lleva mi receta. Estoy muy orgullosa.

-¿Qué tiene de especial el menú?

-Cariño y hay que hacer el pote muy despacio. No es echarlo y hala.

-¿Sigue siendo el alma de El Bodegón de Teatinos?

-Vengo a fisgar y ver qué hacen. Tengo mucho cariño a mi cocina, la levanté a puro puño.

-¿Cómo empezó?

-Empecé en 1978 en Bermúdez de Castro, en El Bodegón del Chato, que solo vendía patatas fritas y cacahuetes. Fui haciendo callos y me los quitaban de las manos. Tuve mucha suerte con la clientela.

-¿Cómo era?

-Muy buena, me mimaban. Gente del barrio y de todos los sitios. Con los callos había apuestas y venían allí a comerlos.

-¿Quién le enseñó a cocinar?

-En familia, en mi casa. Y conté con mucha ayuda de mi marido. No fui a ningún sitio a aprender hostelería.

-¿Qué recuerda de sus comienzos?

-Fui poco a poco y cada día vendía más. Estoy muy orgullosa de la clientela.

-¿Cómo era Oviedo entonces?

-En Teatinos había muy poca gente. Era un barrio casi sin hacer, más familiar. A mi bodegón no iba ninguna mujer al principio, era cosa de hombres.

-¿Ha cambiado la profesión?

-Lo mío es la cocina casera, siempre lo mismo. Empecé con los chipirones fritos.

-¿Cuál es su mejor plato?

-Los callos, aunque de comer me gusta todo.

-¿Algún truco para los guisos?

-Cocinar muy lentamente y a la fabada, ir asustándola.

-Ahora el cachopo se ha puesto muy de moda en Madrid.

-Vinieron, lo comieron y gustó. No hay que meterlos en la freidora, a la sartén.

-¿Qué le parecen los programas de cocina que están tan de moda?

-Los escucho, pero después hago lo que quiero.

-¿Qué destacaría usted de la gastronomía carbayona?

-El menú del Desarme, que es maravilloso, el Martes de Campo y el de carnaval también son muy buenos. Van cogiendo fuerza. Yo trabajé lo mío.

-Disfrutó de La Ascensión.

-Sí, la época fuerte fue cuando estaba el Matadero. Había tómbolas, quioscos..., Ahora para este barrio no hay nada.

-¿Qué se podría hacer?

-La Ascensión se podría hacer en la fábrica de armas.

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