Carta abierta sobre el Auditorio

RAFAEL BECAArquitecto

En relación a las últimas informaciones sobre el incumplimiento del Auditorio en materia de protección contra incendios y dada la repercusión mediática que se le esta dando a este asunto, me veo en la obligación de hacer las siguientes puntualizaciones:

1º- Todas las opiniones realizadas sobre la seguridad en materia de protección contra incendios del Auditorio se basan en dos premisas artificiales y sin demostrar. En primer lugar se considera que las puertas que dividen los diferentes recintos de incendios, no son resistentes al fuego (RF), basándose en una mera apreciación visual del ‘experto’ técnico que emite el informe que encargó el Ayuntamiento, sin haber hecho hasta la fecha ninguna prueba que lo demuestre y máxime cuando existen en poder del Ayuntamiento y del técnico aludido los certificados que acreditaban que las puertas eran RF, tal y como se reconoce en el informe. Y en segundo lugar, en base a un cálculo de la ocupación simultánea del edificio totalmente desmesurado y fuera de toda realidad (4.302 ocupantes), por una cuestión fundamental y es que el edificio nunca se proyectó para esa ocupación a la vez, pues aunque los cálculos del proyecto se realizasen con un supuesto máximo de ocupación para calcular las vías de evacuación, su ocupación estaba cifrada en 2.500 ocupantes como máximo en el caso de que se utilizasen a la vez la sala principal, de 1.556 plazas, y la sala polivalente, de 535 plazas, más 409 ocupantes entre los componentes de la orquesta y demás personal. Siendo el resto de ocupación alternativa, pues no existe la posibilidad de utilizar la sala principal o la polivalente simultáneamente con la sala de música de cámara por falta de insonorización, cuestión esta que habría sido muy fácil de comprobar analizando la ocupación que ha tenido a lo largo de toda su historia (18 años y sin un problema)

2º- En base a estas dos premisas, se han realizado tres informes, el ya comentado y otros dos por parte de la arquitecta de Patrimonio y la jefa del SEIS, en los que analizan las condiciones de protección contra incendios del edificio y claro está que si se presupone que las puertas no son RF y se pretende usar el edificio por 4.302 personas a la vez, no se cumple en la mayoría de los puntos analizados en la normativa vigente en el momento de su aprobación. Debo añadir que si se mira cualquier edificio de Asturias en funcionamiento con el mismo prisma, no cumpliría ninguno, y seguramente habría que clausurarlos todos, excepto el Auditorio, pues si hay deficiencias son de muy fácil solución y sin un coste tan desmesurado como el que se baraja.

3º- Debemos tener en cuenta que la normativa contra incendios que se aplicó al edificio fue la NBE-CPI/96, ya que el ultimo proyecto presentado en el que se incluían las condiciones de protección contra incendios fue en 1997, y la normativa fue evolucionando, por lo cual existen diferentes interpretaciones para su aplicación

4º- Debemos poner en evidencia los numerosos errores que he detectado en el informe del Sr. Perez-Lozau, ‘experto asesor del Colegio de Arquitectos’, y en base a los cuales también se cometen en los dos informes de las funcionarias del Ayuntamiento, pues se han basado en él sin hacer comprobación alguna. Entre los errores de su trabajo está el dimensionado insuficiente de las salidas: según sus cálculos pueden salir por las puertas del edificio 3.412 personas, que considera insuficientes para los 4.302 ocupantes que calcula, pero ampliamente suficiente para los 2.500 ocupantes reales del edificio.

Aquí también existe otro error, pues la puerta de la escalera Norte (N) tiene 1,17 metros, tal y como figura en sus propios planos, y no 1 metro, como indica en el cuadro aludido y por lo tanto, el número de personas a considerar serían 234 en vez de 200. Debemos resaltar en este apartado que la Jefa del SEIS copia dicho cuadro de salidas pero luego utiliza la hipótesis de bloqueo en todas las puertas de la salida Sur, cosa que el señor Pérez-Lozau no hace, contradiciéndose ambos técnicos en el criterio de interpretación, no obstante entendemos que el criterio de Pérez-Lozau es el acertado, pues las hipótesis de bloqueo son para las salidas de planta y no para las salidas del edificio, tal y como establece el articulo 7.4.2 de la CPI-96, lo cual viene a corroborar que lo expresado al principio de este escrito en cuanto a la diversidad de criterios de interpretación de la normativa es cierto. Esta cuestión es de vital importancia pues al anular las cinco puertas de la salida principal está reduciendo el aforo nada menos que en 1.800 personas. También cabe preguntarse porque para emitir el informe de la jefa del SEIS se ha hecho una prueba de resistencia al fuego solo de una butaca y no se ha hecho de ninguna de las puertas que son resistentes al fuego.

Por ultimo, manifestar que en la elaboración del proyecto se contó con el asesoramiento del mayor experto que había en ese momento en materia de protección de incendios, el arquitecto jefe de Bomberos de la Comunidad de Madrid, y obran en poder del Ayuntamiento todos los cálculos que se hicieron en su día justificando las capacidades de todos y cada uno de los recorridos de evacuación así como de los sectores de incendios.

Por todo, me reitero en que la polémica surgida con la seguridad del edificio es totalmente artificial e interesada, pues para solucionar la puesta al día del edificio bastaría con unas pequeñas reformas en cuanto a compartimentación y ventilación de las escaleras protegidas y todo ello con un presupuesto que no llegaría ni a la quinta parte de lo indicado en el informe del señor Perez-Lozau. Además creo que se debería haber tenido en cuenta para no establecer una polémica innecesaria que después de 18 años de funcionamiento al máximo nivel el edificio está en perfecto estado, tal y como se reconoce en el propio informe y que incluso la jefa del SEIS califica de una proporcionalidad baja de riesgo de incendios.

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