La Catedral recibe 10.000 visitantes más

La Capilla de los Vigiles. / MARIO ROJAS
La Capilla de los Vigiles. / MARIO ROJAS

Cierra 2017 con 117.000 entradas, lo que constata el creciente interés por el templo ovetense | Solo en julio, tras la restauración del Arca Santa, se registraron dos mil usuarios más que en el mismo mes de 2016

D. LUMBRERAS OVIEDO.

La intención del Cabildo es continuar a lo largo de 2018 con el programa de reparaciones en el templo, dentro de lo que permitan las disponibilidades presupuestarias. Se han fijado dos grandes prioridades: la restauración de la Capilla de los Vigiles, pendiente desde hace una década y, a continuación, la de los retablos de la girola, retrasada.

Tras muchos años de parálisis por falta de fondos, el Ministerio de Cultura, como adelantó este diario, promueve un proyecto de restauración de Los Vigiles por 396.000 euros, tras actualizar informes regionales anteriores. Falta que el Principado, administración competente en Patrimonio, dé el visto bueno y aporte el dinero necesario, aunque se prevé que sea pronto. Valga la redundancia, dijo Gallego, «está en capilla».

Los trabajos en Los Vigiles se ocuparán de reparar la pared pétrea, el retablo dañado por la humedad en su soporte y sus dorados y las rejas, que han perdido el color. Asimismo, en el campo de la arqueología, se pretende recobrar la traza original de la nave sur de la basílica que levantó Alfonso II 'el Casto' y que se destruyó para habilitar la construcción de la capilla.

El proyecto del Ministerio de Cultura para restaurar Los Vigiles «está en capilla»

El siguiente paso es ocuparse de los cinco retablos al fondo de la Catedral, que «no pueden ser todos a la vez porque es muy costoso», en concreto «más de cien mil euros, si son todos». La intención es que un restaurador distinto arregle cada pieza. Los realizó del escultor José Bernardo de la Meana en la segunda mitad del siglo XVIII, excepto el último, que es de Alejandro Carnicero: San Bartolomé, San Andrés, San Pedro, San Pablo y el Descendimiento de Cristo.

Más para el largo plazo queda el cambio del maderamen del campanario, que el deán encuentra caro -unos 60.000 euros, principalmente por la necesidad de andamios exteriores- pero necesario. Su mal estado obligó a suspender el acceso a las visitas primero y a colocar una solución provisional después mediante unos tableros.

«Con calma»

«Vamos a ir con calma, haciendo las cuestiones que no pueden esperar, pero siempre abiertos a urgencias. Se harán cosas, pero todo a la vez no se puede», resume el deán. No le falta razón: a finales de diciembre de 2017 la borrasca 'Bruno' rompió la vidriera de la linterna de la Capilla de Santa Bárbara. Ya ha sido repuesta, pero falta retejar y reponer cristales por los daños sufridos. Además, en el interior de la capilla, se están haciendo trabajaos de «dignificación».

Otra cuestión iniciada en 2017 y que finalizará en los próximos días es el acondicionamiento de dos nuevas tumbas para obispos en la capilla de Covadonga, con un presupuesto de «unos 20.000 euros». Hay tres candidatos que podrían ocupar una de las sepulturas: el arzobispo emérito Gabino Díaz Merchán, que ya ha manifestado su deseo de hacerlo; el cardenal Carlos Osoro y el actual arzobispo, Jesús Sanz Montes.

117.000 personas, lo que equivale a más de medio Oviedo. Esas fueron las que visitaron a lo largo del año pasado la Catedral. Fueron 10.000 más que en 2016, según fuentes del templo, que valoran el incremento «de forma positiva».

Las buenas cifras se adivinaban ya a mediados del año, cuando en agosto, ya terminada la restauración del Arca Santa, el deán, Benito Gallego, afirmó que en julio había habido 17.000 visitas, 2.000 más que el mismo mes de 2016. Sin embargo, fuentes de la Catedral apuntan que se trata de una «evolución constante», por lo que «no ha afectado especialmente» la reparación del relicario. «Todo 2015, 2016 y 2017 las visitas han ido aumentando en el mismo porcentaje», valoraron.

A día de hoy, la Catedral no cuenta con subvenciones de ningún tipo para su funcionamiento. Recibían 20.000 euros del Ayuntamiento, pero en 2015, en palabras de Gallego, «para que no hubiera interferencias en nuestra vida ordinaria pedimos que no se renovara el convenio».

El templo se autofinancia, pues, con las entradas que pagan los turistas desde que el acceso dejase de ser gratuito en 2014. De ahí sacan para los gastos del día a día y los de más enjundia, como las restauraciones. La localidad general, que incluye audioguía con explicaciones en siete idiomas, permite ver toda la Catedral, incluyendo la Cámara Santa y y el Museo de la Iglesia. Vale siete euros.

Existen descuentos para los jubilados, los grupos, los escolares de Secundaria y universitarios, peregrinos acreditados, familias y parados. La visita vale menos cuando hay liturgia, porque no se ve la Catedral entera. Además, varios colectivos entran gratis: discapacitados, menores de 12 años acompañados, sacerdotes y, por supuesto, quienes acudan a servicios religiosos. Para los pequeños, además, se incorporó un juego en el que, en una hoja ilustrada, un personaje anima a resolver varios misterios y localizar obras de arte en el edificio.

En estos meses fríos, hasta febrero, el templo abre para las visitas de 10 a 13 y de 16 a 17 horas. Por otro lado, cualquiera puede, por ocho euros, sacarse un abono a la Catedral, que permite visitarla de manera ilimitada a lo largo de un año.

Actividades exclusivas

Los abonados, previa reserva, disfrutan, además, de actividades exclusivas; ya han vivido una charla sobre la Virgen María y este año tienen la oportunidad exclusiva de subir a la torre gótica más que nunca, en seis ocasiones. Asimismo, el año pasado se programó por primera vez una visita a la Cámara Santa para los hijos de los socios.

Aún quedan tres actividades más este invierno. Los días 2 y 16 de febrero el prefecto de Liturgia, José Luis González, departirá sobre la Cámara Santa. A continuación, el 2 de marzo, el deán conferenciará sobre la reciente restauración del Arca Santa y curiosidades del Cabildo que preside. Por último, el 16 de marzo el sabio canónigo José María Hevia dictará una ponencia titulada 'Palabra e Imagen. Poesía y Arte. Recital poético-iconográfico'. Todas las sesiones serán a las 16.30 horas.

La Catedral parece ir a contracorriente en un escenario en el que el turismo en Oviedo se ha estancado. Según la encuesta hotelera del INE (Instituto Nacional de Estadística), a falta de los datos de diciembre, en la ciudad hubo un total de 442.542 viajeros en 2017. Por contra, en 2016 fueron 508.346. En cuanto a los datos de pernoctaciones, fueron 856.522 de enero a noviembre de 2017 y 933.967 en todo 2016.

Quizá las dos restauraciones llevadas a cabo el año pasado, la de la fachada de la Puerta de la Limosna y sobre todo la del Arca Santa, haya llevado a los ovetenses a animarse a conocer el primer templo de la diócesis.

Los Vigiles y la girola, prioridades de este año para el Cabildo

La intención del Cabildo es continuar a lo largo de 2018 con el programa de reparaciones en el templo, dentro de lo que permitan las disponibilidades presupuestarias. Se han fijado dos grandes prioridades: la restauración de la Capilla de los Vigiles, pendiente desde hace una década y, a continuación, la de los retablos de la girola, retrasada.

Tras muchos años de parálisis por falta de fondos, el Ministerio de Cultura, como adelantó este diario, promueve un proyecto de restauración de Los Vigiles por 396.000 euros, tras actualizar informes regionales anteriores. Falta que el Principado, administración competente en Patrimonio, dé el visto bueno y aporte el dinero necesario, aunque se prevé que sea pronto. Valga la redundancia, dijo Gallego, «está en capilla».

Los trabajos en Los Vigiles se ocuparán de reparar la pared pétrea, el retablo dañado por la humedad en su soporte y sus dorados y las rejas, que han perdido el color. Asimismo, en el campo de la arqueología, se pretende recobrar la traza original de la nave sur de la basílica que levantó Alfonso II ‘el Casto’ y que se destruyó para habilitar la construcción de la capilla.

El siguiente paso es ocuparse de los cinco retablos al fondo de la Catedral, que «no pueden ser todos a la vez porque es muy costoso», en concreto «más de cien mil euros, si son todos». La intención es que un restaurador distinto arregle cada pieza. Los realizó del escultor José Bernardo de la Meana en la segunda mitad del siglo XVIII, excepto el último, que es de Alejandro Carnicero: San Bartolomé, San Andrés, San Pedro, San Pablo y el Descendimiento de Cristo.

Más para el largo plazo queda el cambio del maderamen del campanario, que el deán encuentra caro –unos 60.000 euros, principalmente por la necesidad de andamios exteriores– pero necesario. Su mal estado obligó a suspender el acceso a las visitas primero y a colocar una solución provisional después mediante unos tableros.

«Con calma»

«Vamos a ir con calma, haciendo las cuestiones que no pueden esperar, pero siempre abiertos a urgencias. Se harán cosas, pero todo a la vez no se puede», resume el deán. No le falta razón: a finales de diciembre de 2017 la borrasca ‘Bruno’ rompió la vidriera de la linterna de la Capilla de Santa Bárbara. Ya ha sido repuesta, pero falta retejar y reponer cristales por los daños sufridos. Además, en el interior de la capilla, se están haciendo trabajaos de «dignificación».

Otra cuestión iniciada en 2017 y que finalizará en los próximos días es el acondicionamiento de dos nuevas tumbas para obispos en la capilla de Covadonga, con un presupuesto de «unos 20.000 euros». Hay tres candidatos que podrían ocupar una de las sepulturas: el arzobispo emérito Gabino Díaz Merchán, que ya ha manifestado su deseo de hacerlo; el cardenal Carlos Osoro y el actual arzobispo, Jesús Sanz Montes.

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