San Mateo | Los Fuegos iluminan el cielo ovetense

Numerosas familias con niños pequeños en el parque de Invierno. / MARIO ROJAS

Miles de personas disfrutaron de un espectáculo pirotécnico en el que el azul homenajeó a la ciudad | Se dispararon 33.500 fuegos artificiales durante casi media hora en una noche que dio paso al día grande de las fiestas mateínas

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

El día de ayer amaneció despejado. Eso ya vaticinaba que la noche de los fuegos de San Mateo iba a ser redonda. Lo fue y lo corroboró el aplauso de los miles de espectadores que anoche se congregaron en el parque de Invierno para disfrutar de una noche de luz, fuego y ruido, mucho ruido. El que proporcionó la traca final, broche de un espectáculo pirotécnico hecho «a medida» para las fiestas mateínas. «A los carbayones les gusta el ruido y si al terminar el espectáculo se escuchan los aplausos entre tanto estruendo es que gustó», explicó Raúl Álvarez, ingeniero técnico y responsable de seguridad de Pirotecnia Pablo. Esta empresa de Cangas de Narcea, con más de cien años de experiencia, se encargó de sorprender, un año más y ya van cuatro, a los carbayones en la noche previa al día grande de las fiestas de San Mateo.

La predicción de Raúl Álvarez se cumplió y con creces. Cinco minutos antes de la medianoche, un primer disparo calentó el ambiente, en una noche de temperatura agradable y cielo despejado. «Así da gusto, esta es una noche estupenda para disfrutar de los fuegos», aseguró Loli Freire. «Llevamos aquí desde las diez y media para coger buena panorámica». Los fuegos también se convirtieron en el pretexto para que decenas de jóvenes montaran su botellón. «Vamos para la zona del Palacio de los Niños», gritó un chaval al grupo rezagado que le seguía cargado de bolsas de bebida e hielo.

Tras el aviso, las luces se apagaron, el cielo se iluminó y ya no hubo tregua: 960 órdenes de disparo, lanzaron al cielo ovetense 33.500 fuegos de artificio, repartidos en 60 secciones. «Este año el espectáculo es diseño puro y duro», aventuró Álvarez.

«Llegamos a las diez y media de la noche para coger una buena panorámica»

Varios disparos hicieron a los fuegos lo que los cuartos a las campanadas hasta que un castillo de fuegos artificiales abrió el espectáculo. «¡Qué guapos!», se escuchó en más de una ocasión. Lo que más sorprendió y gustó, en la noche de ayer, fue lo que en lenguaje técnico y pirotécnico se denomina secuencia digitalizada. Fue la novedad de este año. «Una porción de espectáculo que va muy rápido, en centésimas de segundo. Parten desde el suelo, ascienden, iluminan pero no explotan», explicó el ingeniero técnico.

En el cielo carbayón también aparecieron diablos, medusas, flores japonesas, lluvias de 'crackers' y 'falling leaves'. «Este año este efecto es nuevo en Oviedo», apuntó Raúl Álvarez. Simula la caída de las hojas mecidas por el viento y despertó más de una declaración de admiración, debido a su efecto hipnótico. El azul fue el color predominante, en un abierto homenaje a la capital asturiana.

Despliegue de seguridad

Un perímetro de seguridad de 150 metros aisló por completo la zona de lanzamiento, alejando al público, al que se le prohibió su acceso desde las diez de la noche.

A esa hora, también se restringió el tráfico rodado desde todos las vías que comunicaban con el parque de Invierno, lo que motivó que muchos conductores estacionaran sus vehículos en los arcenes de la Ronda Sur, convertida en un improvisado aparcamiento. Otros optaron por utilizar los servicios especiales de los autobuses urbanos, que habilitó el Ayuntamiento para el evento, y la mayoría accedió al parque de Invierno caminando.

Policía Local, Nacional, efectivos del Servicio de Extinción y Salvamento del Ayuntamiento y miembros de Protección Civil velaron en todo momento por la seguridad de los asistentes en una noche en la que el cielo ovetense vibró.

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