A cien kilómetros por hora por las cuestas del Naranco

El desceso de carrilanas por delante del descenso de carrilanas. /MARIO ROJAS
El desceso de carrilanas por delante del descenso de carrilanas. / MARIO ROJAS

La avenida de los Monumentos acogió ayer el sexto descenso de carrilanas ciudad de Oviedo | Esta competición llevaba dos años sin realizarse y ayer más de medio centenar de pilotos participaron en las distintas pruebas

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

La avenida de los Monumentos llevaba dos años sin acoger el descenso de carrilanas y ayer esta prueba volvió por todo lo alto. Medio centenar de participantes bajaron a toda velocidad estas cuestas y alcanzaron los «cien kilómetros por hora», según destacó Víctor Camblor del equipo Zytos Team. Él fue el segundo piloto más veterano en hacer este recorrido y lo hizo en un vehículo con copiloto. Afirmaba que llevar una persona al lado en la carrera facilita mucho la bajada ya que le va indicando dónde está la siguiente curva y si tienen algún percance puede que les venga a la cabeza la famosa frase de Luis Moya: «Trata de arrancarlo, por Dios», bromeó.

Ayer no hizo falta. La prueba le salió redonda y tardó menos de tres minutos en recorrer los 2,7 kilómetros que componían el descenso. Explicaba que el trayecto del Naranco es más «largo» si se compara con el resto de competiciones a las que acude la mayor parte de los fines de semana del año.

Otro de los participantes fue el mierense Rubén de la Rosa. Descendió la avenida de los Monumentos con un trineo de asfalto de madera. Es decir, hizo estos casi tres kilómetros tumbado y destacaba que el recorrido le resultó interesante. «Tiene una chicane donde la parrilla Buenos Aires» y hay que reducir «mucho» a la altura de San Miguel de Lillo. Pero este pequeño detalle se le escapó en los entrenamientos y tuvo un percance que resolvió a la perfección por la tarde.

Desde A Coruña llegaron Javier Varela y su hijo Martín con sus carillanas C8 y C4. Comentaban que gracias a estas competiciones están conociendo muchas localidades y sin ir más lejos ayer observaron Oviedo desde lo alto: «Con estas pruebas hacemos turismo por el norte de España y por algunas ciudades de Europa como Italia y Bélgica, ya que hemos participado en las últimas dos ediciones el campeonateo europeo», añadieron.

Mientras ellos comentaban sus hazañas, Carlota Fernández se quitaba el casco después de bajar por las cuestas del Naranco. Ella empezó a montar en carrilanas con nueve años gracias a su hermano. Él es muy aficionado a este deporte y dice que hay «muy pocas» mujeres que se animen a practicarlo: «En las carreras, somos solo tres o cuatro». Sin embargo, este no es un impedimento para que disfrute de cada una de las pruebas a las que acude.

Cuando el medio centenar de participantes se bajaron de sus carrilanas, la organización confió en que el año que viene la prueba se repita. Pero el camino no será fácil. Los patrocinadores deberán renovar su apoyo, pero esperan que con tesón y con esfuerzo las carrillanas vuelvan a recorrer el próximo septiembre las cuestas de la avenida de los Monumentos, según detalló Fidel Fernández.

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