Cientos de fieles acuden a la bendición de los Niños Jesús en la Catedral

El deán bendiciendo los Niños Jesús. / ALEX PIÑA
El deán bendiciendo los Niños Jesús. / ALEX PIÑA

Uno irá «en la habitación de Pelayo, junto a 'Tamborín'», cuenta un pequeño de tres años tras la ceremonia y un concierto

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Los ovetenses son aficionados a llevarse bendiciones a sus hogares: por el patrono, el Salvador, a través del laurel; y en Navidad, Dios recién nacido. Cientos de fieles se congregaron ayer en la Catedral para recibir la bendición de los Niños Jesús de los Belenes, en una ceremonia presidida por el deán, Benito Gallego, en ausencia por segundo año consecutivo del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

«Empezamos las bendiciones cuando era obispo don Gabino Díaz Merchán y continuamos con Carlos Osoro, llevamos unos veinticinco años con», explicaba Carlos Ortiz, de la Asociación de Belenistas de Oviedo, responsable de la organización de esta celebración.

Entre tanta ceremonia tradicional, se encontraban también algunos nuevos adeptos. Era el caso del matrimonio formado por Félix García y Marina Velasco. «Es la primera vez que venimos, más que nada por los críos. Nos ha parecido muy bien», explicaba él. Ella, con la pequeña Fabiola, de tan solo un año, angelicalmente dormida en su sillita, completaba: «Nos enteramos porque vimos el programa de la Asociación Belenista de Oviedo y entonces decidimos venir a bendecir el Niño Jesús de Pelayo».

El aludido, a sus tres años tenía sus propias conclusiones sobre lo que había visto en el templo: «El belén es muy grande y tiene arriba a Jesús». Y también estaban, señaló, «María y 'Cascosé'».

Durante el transcurso de la bendición, el deán recorrió el pasillo de la nave central para ir rociando agua bendita a los presentes con su hisopo; algunos niños, ilusionados, ponían la figura del Nacimiento en brazos, cerca del sacerdote, para que les alcanzara bien el agua.

A Pelayo, según él mismo confesó, le gustó que lo mojaran, y luego le dio un besito a la figura del belén, muy contento: «Estaba conmigo Jesús». Explicó que pondrá el Niño bendecido «en su habitación, junto a 'Tamborín'», su peluche de la película 'Bambi'.

Después de la bendición, los tres coros de la escuela de Música ovetense Divertimento, la Banda Sinfónica, el Coro MiniWinnie y el Coro Infantil. Al principio, la familia García no iba a quedarse a verlos, pero Pelayo, tirando del brazo de su padre, los animó a ello.

Galllego deseó a los fieles congregados que «la Navidad nos ayude a ser cada día más parecidos a Jesús».

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