La ciudad de los edificios fantasma

Marta Alonso Rodríguez. /  ALEX PIÑA
Marta Alonso Rodríguez. / ALEX PIÑA

Marta Alonso rescata el casco histórico que desapareció y sigue su evolución a lo largo de los últimos dos siglos con infografías

G. D. -R. OVIEDO.

«Ya no me acuerdo del nombre actual de las calles». Marta Alonso Rodríguez (Oviedo, 1983) no es desmemoriada ni le han pillado a contrapié los últimos cambios en el callejero. Cuando esta profesora de la Universidad de Valladolid pasea por la ciudad que la vio nacer, ve «fantasmas», la ciudad que desapareció en los dos últimos siglos. Ayer, presentó en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Universidad, 'Oviedo. Forma Urbis', el trabajo con el que sigue la evolución urbana del centro histórico a lo largo de los dos últimos siglos. Un libro, de la editorial de la Universidad (Ediuno), que repasa ausencias, pero que también las rellena gracias a la investigación histórica y a la tecnología informática que vuelve a poner en pie la antigua iglesia románica de San Isidoro, la Fortaleza o algunos de los colegios desaparecidos a caballo entre el siglo XIX y XX.

Ese cambio de siglo, esa naciente sociedad burguesa, dejó cambios drásticos en los cascos históricos de otras ciudades. «En otro casos, se ven grandes transformaciones urbanísticas, aquí parece que no», explica Alonso. La ciudad burguesa creció al lado y hacia la estación del ferrocarril de lo viejo, pero «sí que hay la pérdida de muchos edificios singulares: San Isidoro, San Francisco o la cárcel La Galera», enumera la autora.

Con más detalle, el libro incluye una relación de las manzanas y edificios perdidos en estos 200 años. Reconstruir cómo eran, cómo eran aquellas plazas y calles de la ciudad en 1800, en 1859, en 1900, en 1950 o en el año 2000 -los cinco momentos históricos que se superponen y contrastan- no ha sido tarea fácil. De esos cinco, «tenemos referencias cartográficas próximas», pero de algunos de los edificios perdidos no quedan planos o imágenes que luego llevar al ordenador para reconstruir digitalmente su aspecto: «Nos hemos guiado por fotografías históricas, planos y la documentación disponible, pero, a veces, solo queda un plano de planta». Es el caso de la iglesia de San Isidoro, no la actual parroquia que ocupa el templo jesuita de San Matías sino el edificio románico donde hoy está la plaza del Paraguas. «Solo disponíamos de un plano de planta, así que para recuperar su aspecto hemos acudido a otros edificios asturianos de la época», explica Alonso.

El resultado es sorprendente. Ante la Catedral vuelven a alzarse la rueda de casitas que fueron derribadas en 1929 por la Corporación para sanear la plaza y facilitar la contemplación de la basílica; la muralla se vuelve visible o, de repente, aparece El Campillín donde antes había casas de comidas y fondas en la Puerta Nueva.

«La forma de la ciudad no sería la que es sin tener en cuenta el edificio y su entorno», expone, se trata «de una aproximación a la ciudad que subyace bajo la actual». La ficha de cada edificio o manzana de 'Oviedo, Forma Urbis' repasa y recrea su pasado y permite compararlo con su aspecto actual con imágenes históricas y del presente. Muestra a la vez la ciudad y sus fantasmas.

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