La Cocina Económica bate récord con 170 menús servidos en Nochebuena

El equipo de voluntarios y responsables de la Cocina Económica. / A. P
El equipo de voluntarios y responsables de la Cocina Económica. / A. P

«Nunca habíamos pasado de 150; estuvimos poniendo a tres comensales en mesas de dos», explica Sor Esperanza

D. LUMBRERAS OVIEDO.

En medio de la miseria material y moral que no termina de desaparecer en el mundo, hay un lugar que siempre acoge a los más necesitados: la Cocina Económica. Y esta Nochebuena, más que nunca, apunta su responsable, sor Esperanza Romero: «Nunca habíamos pasado de 150 (menús servidos) y esta vez se aproximaron a los 170. Estuvimos poniendo a tres en mesas de dos». Para Navidad, se sirvieron «más de 150 comidas».

Los usuarios disfrutan estas fiestas como si en su hogar se encontrasen. Es el caso de Ángeles, que tiene «una pensión muy pequeñita» y acude a comer en Navidad, como desde hace unos años, porque «se come muy bien y muy barato. Es mucha cantidad para lo que cuesta (cincuenta céntimos). Todavía hay gente que se queja, pero para fumar y para móvil tienen». Solo tiene buenas palabras para estas monjas, Las Hijas de la Caridad, que «son encantadoras el año entero».

A Nochebuena fue a cenar Josito, que se encuentra en el paro y está solo: «No es muy agradable, pero es lo que hay. Estoy muy agradecido, gracias a Dios, esta noche te la alegran un poco». Describe la experiencia como «maravillosa. Se portaron, tipo boda. Siempre nos tratan muy bien, pero estos días se abren un poquito más». «Había un ambiente muy bueno, con música en los dos comedores, vinieron la Real Banda de Gaitas y la tuna», completa Romero.

El menú es variado y abundante. Florentino Menéndez, cocinero del establecimiento desde hace un año, explica el de Nochebuena: «Embutidos de Salamanca, langostinos dos salgas, sopa de marisco, cachopo de merluza en salga marinera, lechazo, turrones y frutas». Entre lo servido en los dos comedores, llenos, y lo que se llevaron algunas familias el sábado. Ayer comieron las sobras del día anterior (el cachopo y el cordero) junto con una fideuá, entremeses y tarta y fruta de postre. Entre voluntarios y cocineros, cincuenta personas trabajando.

Ha sido un año duro para la Cocina Económica, en la que la media de usuarios, que oscila entre los 120 y los más de 200, se ha incrementado un diez por ciento. Por suerte, Sor Esperanza asegura que la solidaridad no baja: «Es impresionante». Colaboran voluntarios, donantes particulares y también empresas. La comida de esta Navidad la ha sufragado Integra Energía.

Hay diversos perfiles de usuarios, comenta la religiosa: «Gente que con 400 euros de paro no le llega para la familia, separados que tienen que dar un porcentaje a los hijos y alguna gente mayor». Pero «aquí no se piden datos». Eso lleva a que alguno se aproveche, tercia el presidente de la Cocina, José García-Inés, si bien las religiosas, «tienen mucho ojo clínico». «El año pasado servimos entre 140 y 150 mil comidas, este año 160 o 165», concluye.

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