Comienzan las obras de la ampliación de la iglesia de La Tenderina

El párroco Alberto Reigada señala el terreno ya vallado donde se acometerá la ampliación y el columbario.
El párroco Alberto Reigada señala el terreno ya vallado donde se acometerá la ampliación y el columbario. / HUGO ÁLVAREZ

Los trabajos, con un plazo previsto de cinco meses, aumentarán la capacidad del templo un tercio y lo dotarán de un columbario

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Desde 1959, La Tenderina esperaba la ampliación de su iglesia de San Francisco Javier. Y desde ayer, ya está más cerca de ser una realidad. A las ocho de la mañana, en el día de San Ignacio de Loyola, muy adecuado «porque fue el que convirtió a Francisco Javier», se colocaron las primeras vallas en el terreno anexo al templo y su párroco, Alberto Reigada, bendijo el comienzo de las obras.

Las obras reorientarán la iglesia del norte al este, hacia el sol naciente («símbolo de Cristo, donde sale la luz»), aumentarán un tercio su capacidad e incluirán una sacristía y un despacho de acogida para Cáritas, junto con un nuevo recibidor y unas escaleras con ascensor que permitan una entrada accesible. Se derribará el muro oeste de la iglesia actual para conectarla con la nueva zona y en la vieja se pondrá una puerta corredera para utilizarla como «capilla de diario».

Pero el aspecto más novedoso será el columbario, que se construirá en la nueva planta sótano, si los feligreses colaboran. Reigada busca que la «gente se sienta de la parroquia y se implique. Es una forma de colaboración, que será lo más económica y dando todas las facilidades». Por lo pronto se construirá con capacidad para doscientas plazas, para que no sea demasiado grande, pero ya se han recibido doscientas solicitudes de personas interesadas. Por ejemplo, relata el sacerdote, un chileno con antepasados en Asturias.

«Está previsto que la obra dure cinco meses, tal vez un poquitín más», informó el vicario parroquial, Luis Ricardo Fernández. Todo depende, precisó el párroco, del estado en el que se encuentre el subsuelo del templo y la cimentación que sea necesaria; sobre la superficie, los trabajos son más sencillos.

«Era un problema histórico, el salón de actos acabó siendo la iglesia. Después de sesenta años damos solución a los accesos a los locales y mejoramos las prestaciones», explicó Fernández. Por ello, aseguró, «todo el barrio está muy contento».

La ampliación cuenta con un presupuesto de 506.000 euros, que se pagarán con un préstamo bancario a quince años que avala el Arzobispado. Aunque «casi un tercio», afirmó Reigada, ya lo han puesto los fieles. En septiembre se reunirá el consejo parroquial para buscar nuevas vías de financiación. El cura quiere lanzar una campaña de socios con aportaciones periódicas, junto con rastrillos y venta de lotería.

No es la primera vez que se intenta ampliar la iglesia. No fue posible en 1983. Tampoco en 2006, por el alto coste del proyecto . Y en 2015, la obra no comenzó por la falta de apoyo del Economato diocesano. Ahora sale adelante con otros casi cuatro meses de retraso esperando la licencia.

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