Condenada a seis años de cárcel por maltratar y estafar a su anciano marido

Condenada a seis años de cárcel por maltratar y estafar a su anciano marido
La M. E. M. C., en la vista oral. / A. PIÑA

El octogenario vivió una «situación de dominio y menoscabo de su integridad» estando casado con la acusada, que le robó 400.000 euros

J. C. A. OVIEDO.

«Toda Las Campas sabía que le pegaba. Lo trataba fatal. Ella le pedía a él que le pegara porque decía que la Justicia siempre actúa a favor de la mujer». Esta vez no. Así se explicó en el juicio la actual mujer con la que convive el octogenario tevergano, que ayer puso punto final al calvario al que le sometía su exesposa, de nacionalidad paraguaya y 41 años más joven que él.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias acaba de condenar a M. E. M. C. a seis años de prisión por un delito de maltrato habitual y otro de estafa continuada por apropiarse de casi 400.000 euros de los ahorros del anciano.

Además de la pena de prisión, deberá pagar una multa de 1.500 euros y tiene la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por cuatro años. Además, no podrá aproximarse a la víctima, a su domicilio o cualquier otro lugar frecuentado por él mismo, a menos de 300 metros y de comunicarse con él por cualquier medio durante cinco años. La sentencia, que no es firme, puede ser recurrida ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

Los hechos que relaciona la presidenta de la sala, Covadonga Vázquez, para dictar sentencia condenatoria, arrancan en 2013 cuando murió la hermana del anciano a la que M. E. M. C. asistía en su casa de la calle Teverga. Tras un breve romance, la pareja se casó el 27 de mayo de 2014 en Paraguay y regresó a Asturias.

«Me lo robó todo. Me robaron y su querido se lo quedaba todo», bramó el hombre ante el tribunal cuando se refirió a varias extracciones desde su tarjeta de crédito. Asimismo, durante la vista oral a mujer que ahora cuida al anciano explicó que la acusada disponía de grandes cantidades de dinero en efectivo y coincidió en que lo manejaba «el querido».

Además, se da la circunstancia que mientras M .E. M . C. estuvo casada con el anciano mantuvo una relación extramatrimonial de la que dio a luz un hijo en las navidades de 2015. Hasta su divorcio dos años después, el anciano sufrió continuos atentados contra su integridad física y moral: gritos, insultos, golpes y empujones y quedó recluido en su habitación con un microondas en el que se calentaba la comida sin que la condenada le dejara usar el resto de la vivienda.

En la sentencia se recoge que todo ello constituye una «situación de dominio y poder de una persona sobre su pareja que constituye un grado de agresión permanente mediante actos que menoscaban su dignidad». El fallo no es firme y puede ser recurrido.

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