Condenan al dueño de un chalé ilegal en el Naranco a 33 meses de cárcel

Condenan al dueño de un chalé ilegal en el Naranco a 33 meses de cárcel
El chalé rodeado de miembros de la Policía Local y de la Guardia Civil momentos antes de que fuese derribado. / ALEX PIÑA

El arquitecto que diseñó los planos afronta una pena de un año y tres meses de prisión y ambos asumirán los costes de demolición de la vivienda

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El empresario ruso Alexander Ermakov y el arquitecto A. A. S. D. V. orquestaron un «burdo engaño» para canjear una licencia de instalación de una caseta de obra por la construcción de una vivienda unifamiliar. Esta es la principal conclusión que la titular del juzgado de lo Penal número 3 de Oviedo detalla en la sentencia en la que condena a dos de los cuatro encausados por la edificación de un chalé en medio de un suelo no urbanizable en la localidad de Las Cabañas (Brañes) y por la que les impone una pena total 48 meses de prisión, el abono de las costas del derribo del chalé y el pago de una indemnización.

En concreto, el dueño de la vivienda ilegal deberá asumir 33 meses de cárcel y una multa de 20 euros durante un año y medio. El arquitecto, por su parte, afronta una condena de 15 meses de privación de la libertad y el desembolso de 20 euros durante nueve meses. Los otros dos imputados, el constructor portugués N. M. y el montador S. C. -y que fue representado por el letrado Juan Carlos del Valle- han sido absueltos porque, según mantiene la magistrada María Paz González, ninguno de ellos ha cometido un delito contra la ordenación del territorio. Este fallo es recurrible ante la Audiencia Provincial.

Los hechos ahora condenados fueron juzgados hace una semana en el Palacio de Justicia de Oviedo. El empresario ruso señaló durante las ocho horas que duró la vista oral que llegó a España en 2006 y adquirió catorce fincas en Las Cabañas. Vivió durante una temporada en una casa de la zona, sin embargo su estado de conservación no era el más adecuado: «Estaba lleno de ratas y no tenía agua ni saneamiento». Cuando se casó y su mujer se quedó embarazada decidió reformar el lugar para lo que contactó con el arquitecto.

Ambos pidieron los permisos oportunos al Ayuntamiento pero tardaron mucho tiempo en llegar. El empresario ruso se impacientó y urgió una solución. Le dieron el permiso para construir una caseta de obra, sin embargo, Ermakov incumplió lo dictado y terminó siendo un chalé. Tanto él como su familia se trasladó a vivir al mismo. Allí estuvieron hasta el 28 de diciembre de 2016, momento en que la familia fue desalojada. A continuación, la vivienda fue demolida tras un fallo dictado por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).

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