Un conductor borracho se empotra en la cocina del campo de Matalablima

Bolado e Iglesias en la cocina de la instalación, que quedó destrozada
Bolado e Iglesias en la cocina de la instalación, que quedó destrozada. / MARIO ROJAS

El hombre, de 36 años, derribó ocho metros de muro con su coche a las tres de la mañana; se enfrenta a una infracción penal por alcoholemia

D. L. OVIEDO.

Susto de madrugada en La Monxina. A las 3.05 horas de ayer, un hombre de 36 años estrelló su coche, modelo Ford Mondeo, contra el cierre perimetral del campo de fútbol de Matalablima. Se llevó por delante unos ocho metros de muro y dejó completamente destrozada la cocina del bar. El individuo no resultó herido. En la intervención participaron Bomberos y la Policía Local y al serle practicada la prueba de alcoholemia, dio un resultado que da pie a una infracción penal.

El presidente del Guillén Lafuerza CF, Rodri Iglesias, quien gestiona el bar desde hace treinta y dos años, relató tras la visita del arquitecto del Ayuntamiento (aunque tiene seguro propio) que «otra vez lo tiraron y lo levanté yo, pero esta vez es mucho. Tenemos muchos problemas con algunos conductores; en esta ocasión se les marchó y tiraron el muro».

Iglesias temía desescombrar por si se lleva «una multa» y «aprovechan para cerrar el campo», pero quería intentar salvar del desastre la nevera y las máquinas. Un daño que consideró «incalculable». «El edificio lo hice yo entero; en la entrada hice 36 metros de bloque con vigas que caían casi encima nuestro», rememoró. Sin embargo, a pesar de que el campo de juego no se vio afectado, ayer se confesó cansado y sin ánimo de continuar: «Se me quitan las ganas, no sé si el Guillén podrá seguir».

Al lugar se desplazaron numerosos curiosos y también el presidente de la Asociación de Vecinos de La Monxina, Juan José Bolado, que apoyó y amplificó las quejas de Iglesias: «Hay inseguridad total, cuando no entran a robar, es esto. Vienen aquí a hacer carreras y esta es la consecuencia». El líder vecinal aseguró que «llevamos quebrantos cuatro veces en menos de dos años. En la piscina entraron dos veces y la destrozaron entera. En el campo tiraron el muro y las porterías. Robaron hasta el desfibrilador. «Estamos hasta las narices y el concejal de Seguridad nos está menospreciando, esto es salvajismo», denunció Bolado, que reclamó cámaras de seguridad.

El conductor del vehículo se enfrentará a un juicio rápido el próximo día 25.

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