La construcción de vivienda libre se reactiva con 234 licencias concedidas desde octubre

El solar de Argüelles, 19 en el que se construirán 13 viviendas. / A. PIÑA
El solar de Argüelles, 19 en el que se construirán 13 viviendas. / A. PIÑA

Todavía «no llegamos a la época de precrisis, pero la cosa va bien», se felicita el concejal Ignacio Fernández del Páramo

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Tras unos años de vallas que ocultaban promociones estancadas y solares vacíos, el sector del ladrillo vuelve a despegar en la ciudad. Un síntoma de ello es que, solo en el último trimestre, el Ayuntamiento ha concedido la licencia de obra para 234 viviendas libres (es decir, no protegidas).

«Hemos estado dando permisos, incluso el jueves y el viernes pasado, en cadena. En todo el año pasado se dieron para 277 viviendas libres y en 2017 llevamos unas 320, a ver si sacamos alguna más», informó el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo. Así, recuerda el edil, se mejoran los datos de los últimos tiempos. En todo 2012 se concedieron solamente 26 de este tipo de permisos. «No llegamos a los de la época precrisis, pero la cosa va bien», comenta Del Páramo.

Los nuevos permisos -algunos, a falta de algunos papeles- se concentran en tres zonas: Prado de la Vega (94), Vallobín (58) y el centro de Oviedo (53). También hay algunos para la rehabilitación de viviendas en Guillén Lafuerza o San Andrés de Trubia.

Una de las licencias otorgadas es para la construcción de un bloque de cinco plantas más bajocubierta en el número 19 de la calle Argüelles. Allí se asentaba un edificio de los hermanos Somolinos de 1946 propiedad de la Universidad, que quería hacer de él su nuevo Centro Internacional de Postgrado, un plan polémico porque expulsaba a algunos ancianos profesores que habitaban el mismo.

El emblemático edificio, protegido por su singularidad, se derrumbó el 28 de octubre de 2011 cuando comenzaron las obras de rehabilitación. La constructora Ercove compró el terreno por un millón de euros en 2015 tras una serie de subastas fallidas. Ahora, y tras obtener el permiso para no tener que reconstruir la fachada original, la empresa erigirá trece viviendas.

De otra parte, en Prado de la Vega, el plan urbanístico preveía 3.442 casas, el 60 % de ellas con algún grado de protección. A pesar de la crisis del ladrillo, a día de hoy solamente queda por vender el suelo para cien viviendas de protección autonómica y dieciséis unifamiliares.

Obras pendientes

El atasco en el área de Licencias, muy criticado el pasado verano por los partidos de la oposición (PP y Ciudadanos), llevó a elaborar y ejecutar un plan de choque que, a juicio de Del Páramo, «ha dado sus frutos». «Estamos desatacando algunas licencias antiguas y reduciendo el tiempo a marchas forzadas. Aparte de alguna promoción que nos queda por ahí de 2011, estamos sacando lo de 2016 y 2017. Queda alguna que se enrevesa, del año 2007, que se atascó por problemas de la empresa, que quebró».

Estas medidas han consistido en la «inclusión del sistema de acumulación de tareas (contratación de interinos para sacar adelante el trabajo excesivo) y organizar equipos de trabajo. Están sacando licencias con un ritmo mayor que el de los últimos años».

La gran obra que termina el año pendiente de licencia es la de El Vasco, promovida por Gran Bulevar, y que requiere algunas modificaciones: «Estamos esperando a que entre la documentación. Por parte de Licencias están todos los informes redactados y no tenía problemas, ahora está en bomberos».

Gran Bulevar cuenta con arrancar el proyecto en marzo, abarca 12.000 metros cuadrados y tienen tres torres de 98 viviendas y el resto será para otros equipamientos, como un hotel de 75 habitaciones, una residencia con clínica o una galería comercial.

El expediente para un gran complejo deportivo en territorio del colegio Loyola, informó Del Páramo, se encuentra «en fase de planeamiento urbanístico, luego tendrá que pasar a Licencias. Tienen que hacer un cambio de uso, porque es una dotación educativa. Si todo está bien, en un mes se hace. Fase previa. Luego (la empresa) tiene que presentar el proyecto».

Con todo, de los 7.000 expedientes que espera abrir a lo largo de este año en Licencias (en 2016 fueron 2.900), el concejal explica que apenas un 1% se corresponde con las grandes obras. Las medianas «ya casi no existen, estamos derivando a expedientes singularizados». Las menores, que son casi la mitad, «van muy bien, tenemos una media de entrega de entre 2 a 7 días. No tenían problemática y mejoramos el tiempo. Antes se tardaba una semana o dos, mejoramos a base de coordinación y esfuerzo de los trabajadores».

El otro gran bloque son los cambios de actividad y los expedientes disciplinarios. Del Páramo aún quiere mejorar el sistema informático y contratar más personal.

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