«Soy consumidor de drogas, pero no he traficado en mi vida»

Dos de los procesados, con cazadoras oscuras, a la entrada de los juzgados ayer por la mañana. /  PIÑA
Dos de los procesados, con cazadoras oscuras, a la entrada de los juzgados ayer por la mañana. / PIÑA

Las defensas de los acusados de liderar una red criminal de tráfico de estupefacientes piden su libre absolución «por falta de pruebas»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Falta de pruebas condenatorias frente a una «acreditada» vinculación a un grupo criminal. Son las posturas enfrentadas de las defensas de dos ovetenses acusados de liderar una red criminal de tráfico de drogas y medicamentos y la Fiscalía del Principado de Asturias. Ayer se celebró la segunda parte de un juicio que ha quedado visto para sentencia y donde las partes defendieron sus argumentos.

En la primera sesión, celebrada el lunes, la Guardia Civil señaló a los procesados como «los intermediarios» para la venta de hachís entre Algeciras y Madrid. Una operación por la que se ha enjuiciado a diez personas, si bien solo tres fueron señalados como «cabecillas» de la supuesta organización criminal. Uno de ellos se declaró culpable y la Fiscalía le redujo la pena de prisión de tres años a dos por reconocer los hechos tras aplicarle, además, el atenuante de drogadicción.

Los otros dos, a los que la Guardia Civil apuntó como «cabecillas», se declararon inocentes.

Sobre ellos giró ayer la segunda jornada del juicio. La sala del Penal 2 escuchó las pruebas periciales de una investigación que se prolongó durante 16 meses en la que «no se encontró nada» que sustentase la acusación de la Fiscalía, esgrimieron tanto Benito González Fuente como Carlos Hernández Fierro, abogados de J. A. A. G. y de R. R. F., respectivamente. Durante la vista oral se leyeron fragmentos de conversaciones y mensajes telefónicos derivados de la investigación, tras pinchar los teléfonos de los acusados en base a un auto judicial que así las autorizó. Frases que recogen conceptos como «te doy un toque para que me mires el ordenador», «me cago en la hostia, me tienes que mandar las camisetas» o «los fines de semana nunca se trabaja, ¿no ves que montan controles de alcoholemia?». La Fiscalía, en base a la investigación realizada por la Guardia Civil, las introdujo como pruebas incriminatorias aunque también reconoció que el auto «no era modélico» pero que tampoco «se ha inventado nada».

Esta es una de las bazas con las que jugaron los abogados de los dos procesados. Ante el tribunal explicaron que la motivación del auto se basó en «indicios que no prueban el delito» por lo que solicitaron ante la jueza titular su anulación «de pleno derecho». De ser aceptada, supondría la anulación de todo el proceso judicial. Solicitaron también la libre absolución de los dos acusados, procesados como líderes de una supuesta organización criminal de tráfico de drogas, por «falta de pruebas». A los acusados no se les incautó ni grandes cantidades de droga ni de dinero.

Ambos hicieron uso de la última palabra. El primero de ellos, J. A. A. G. reconoció ser «consumidor pero nunca he traficado en mi puta vida», dijo ante el tribunal. Por su parte, R. R. F. aseguró que «ni consumo, ni he poseído drogas y ratifico mi inocencia».

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