«La contaminación de Oviedo está ligada al tráfico»

Payo, en el centro social de Trubia, ayer. /  PABLO LORENZANA
Payo, en el centro social de Trubia, ayer. / PABLO LORENZANA

«Es hora de que los ciudadanos defiendan el aire limpio. Las empresas, si no se ven obligadas, mirarán por sus intereses» Félix Payo Neumólogo y ponente de la Escuela Municipal de Salud

D. LUMBRERAS OVIEDO.

El neumólogo retirado Félix Payo, especialista en Fisiología Respiratoria del Instituto Nacional de Silicosis en el HUCA, impartió ayer en el centro social de Trubia, dentro de la Escuela Municipal de Salud, una conferencia sobre contaminación y salud.

-¿Cómo afecta la contaminación atmosférica?

-Se puede abordar de dos maneras: los efectos en la salud de las personas individualmente y, más complejo, pero más realista, sobre la sociedad en general. Se discute ya poco que afecta de manera preferente a los sectores más débiles: los pobres, los enfermos, los niños... Es reversible, los londinenses en 1952 se libraron por una acción gubernamental que eliminó el 'smog' (humo y niebla) y llevó a conseguir que tuvieran hasta en el Támesis unos puntos de pesca. Luchamos contra los que dicen que es un problema que no se puede abordar o si quieres hacerlo tienes que perder empleo. Los gobiernos tratan muchas veces de defender intereses más que a los ciudadanos.

-¿Qué enseña en la conferencia?

-Las bases técnicas de la contaminación, para que todos vayamos entendiendo esa jerga. Por ejemplo, lo que las partículas grandes o pequeñas afectan de forma distinta al pulmón. También, que contaminantes como el amianto tienen unas fibras con aerodinámica especial. Se expanden por los puntos de emisión, que se suelen hacer altos, como las chimeneas, que los llevan lejos.

-¿Qué efectos concretos tiene la contaminación sobre la salud?

-En los niños, las zonas contaminadas causan problemas de desarrollo intelectual. Hay mayor frecuencia de los tumores de vejiga en medios contaminados. Históricamente las vías aéreas era lo que más se planteaba: rinitis, alergia, asma, descompensaciones de las enfermedades pulmonares y cardiacas... Todos los pacientes con enfermedades crónicas se ven afectados por la contaminación urbana, ligada sobre todo al tráfico.

-¿Y el benceno en Trubia que denuncian los ecologistas?

-Es muy interesante aclarar los contaminantes específicos de las empresas. No pueden estar ahí sin que una autoridad sanitaria diga 'esto es la magnitud y estos son los efectos'. Hay medios para hacerlo si hay voluntad política.

-¿Afectaría a los vecinos la posible planta de asfalto en Las Caldas?

-No hay una respuesta a priori tajante. Pero sí creo que la posición del gobierno y de la sociedad civil debería ser controlar qué se pone en su territorio. No es lo mismo una planta o una incineradora aquí o allí, son asuntos complejos. En esta planta y en cualquier otra es necesario que se lleve un control continuo, no poner un parche y que empiece a funcionar. Gracias a la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies y a grupos privados hay muchos sensores. Es hora de que los ciudadanos se enfrenten de una manera adulta, con conocimiento propio, a la defensa del aire limpio en nuestras ciudades. Las empresas, si no se ven obligadas a ciertos comportamientos, cada una mirará por sus propios intereses.

-¿Cómo está la situación de la contaminación en Oviedo?

-No es muy mala, en Avilés hay situaciones verdaderamente malas. La contaminación, aparentemente, es de tipo convencional, formada fundamentalmente por los residuos de la quema incompleta de gasoil. Es difícil medir porque son muy determinantes las condiciones atmosféricas. En Madrid se decidió reducir la circulación de coches y se montó un verdadero cirio. La segunda vez no. Me hace ser optimista pensar que la ciudadanía se va dando cuenta de que es un problema que hay que abordar.

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