Cuatro minutos para escapar del fuego

Alumnos del Pérez de Ayala contemplan la columna de humo simulada desde el patio del centro. / H. A.
Alumnos del Pérez de Ayala contemplan la columna de humo simulada desde el patio del centro. / H. A.

El instituto Pérez de Ayala organiza un simulacro de emergencias y evacuación

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

A las doce y cinco del mediodía de ayer tres timbrazos alertaron a los alumnos y personal docente del instituto Pérez de Ayala de Ventanielles. El humo que salía por la ventana del edificio pronto delató que se trataba de un incendio. Que no cunda el pánico, porque todo fue producto de un simulacro organizado por el Ayuntamiento dentro de la Semana de Prevención de Incendios que puso punto final a siete días de talleres en centros escolares, conferencias y jornadas de puertas abiertas en el parque de Bomberos de Rubín.

El simulacro sirvió como ejercicio práctico a los efectivos implicados en sucesos como el que se simuló ayer en el instituto de Ventanielles: Bomberos, Policía Local, personal sanitario y ambulancias e incluso un equipo de psicólogos. «No es lo mismo los ejercicios prácticos internos que hacemos los Bomberos que coordinarse con otros efectivos», señaló Luis Ángel Montes, inspector del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento.

No es lo mismo porque cuando se declara un incendio la rapidez de respuesta y la coordinación entre los operativos que intervienen son la clave. En el caso de ayer, el dispositivo de desalojo del centro educativo, la evacuación de los heridos, la extinción del fuego y la atención sanitaria se hizo en tiempo récord. «Han desalojado el edificio en cuatro minutos. Lo han hecho bien», resaltó Carmen del Prado, jefa de Bomberos de Oviedo.

Ese bien se refería a los alumnos, personal docente y administrativo del instituto. Cerca de 700 personas que desde el primer sonido del timbre que avisó del fuego supieron cómo actuar. «Tenemos mapas de evacuación sobre la puerta de clase para explicarnos como salir», indicó Begoña Díaz, alumna del centro. «Hay que salir en fila, pegados a la pared para que puedan pasar los bomberos y bajar desde la última planta hacia abajo», relató Karam Faraj.

A pesar del desalojo limpio y ordenado, en el interior del instituto quedaron tras adolescentes atrapados por el humo. La rápida intervención de los bomberos, que llegaron cinco minutos después de que se diese el aviso, logró evitar una tragedia, simulada sí, pero que ayer se vivió como si fuese real. «En total ha habido ocho heridos, ninguno de gravedad; los más afectados los tres evacuados del edificio por intoxicación de humo», fue el parte proporcionado por el inspector Montes. También hubo ataques de ansiedad que fueron atendidos por dos psicólogos clínicos desplazados hasta el lugar del simulado suceso. «Nuestro papel se limita a dar apoyo psicológico a las víctimas, familiares y a los propios intervinientes», explicó Daniel Fernández, presidente de la Asociación para la Intervención Psicológica en Urgencias.

El simulacro funcionó tan bien que Verónica Graña, madre de una alumna de 3º de ESO en el Pérez de Ayala acudió corriendo al centro. «Me avisaron que estaban los bomberos y vine corriendo», explicó con el susto aún en el cuerpo. Afortunadamente todo quedó en eso, un susto motivado por un simulacro perfecto.

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