La cultura trasnocha en Oviedo

Las propuestas de la Noche Blanca llenaron la Catedral y el Campoamor y llegaron a Tudela Veguín y Trubia

DANIEL LUMBRERASOviedo.

Desde 2012, siguiendo el ejemplo de París, durante una noche al año la cultura sale de las bibliotecas y los edificios que duermen cerrados a cal y canto abren sus puertas de manera gratuita. Es la Noche Blanca, que ayer disfrutaron por todo Oviedo miles de ciudadanos repartidos por más de sesenta actividades. Y en muchas de ellas, la imagen era la misma: colas para entrar y plazas llenas, como sucedió en el monasterio de las Pelayas, el Teatro Campoamor, la Catedral o la ruta de la Revolución de 1934.

El templo, novedad de este año, se convirtió en la casa de la luz. Dos voces narraban las 23 escenas del retablo, de la Anunciación a la Pasión, mientras Tina Gutiérrez cantaba y Guillermo Martínez tocaba el órgano. No defraudaron. «Soy de Oviedo y nunca entré en la Catedral, me gustó. La idea de explicar el retablo es buena», opinó Javier Fernández. Las colas llegaban hasta la capilla de la Balesquida.

Otra actividad debutante, la Pasarela del Campoamor (con un aforo de 1.400 personas), desbordó las expectativas de la organización y dejó a muchos esperando. Dentro sonaban continuos clics para inmortalizar a las hieráticas modelos, más algún «¡bravo!» de madres entusiastas. Rodrigo Cuevas, que acudió allí en busca de inspiración sobre qué ponerse, tomó nota de algunos vuelos. «Hay mucho ‘brilli-brilli’ y dorado, que me encanta», comentó el cantante de ‘Soy de Verdiciu’.

En la Fábrica de Armas se exhibían películas mudas con ‘performances’ que agotaban las localidades y un vídeo interactivo. Pero muchos, como Lucía Hernández, iban, sobre todo, a conocer el espacio: «El recinto es muy guapo, nos gustaría conocerlo más y que estuviera abierto con una visita guiada».

La música y el baile ocuparon también un lugar destacado con, por ejemplo, el concierto de la Ópera de Oviedo en una muy concurrida plaza del Ayuntamiento y las novedosas milongas y tangos en Trascorrales. Algunos espectáculos eran más difíciles de clasificar. La pura luz se convirtió en instrumento artístico, de la mano además de la gente de a pie. Así sucedió en la fachada de la ampliación del Museo de Bellas Artes, con punteros láser, o ‘light painting’ en la vieja muralla.

Los alumnos de la Escuela de Arte reflejaron en la plaza de Porlier, a través de una instalación, chapas y hasta un paseo de la fama, la relevancia histórica de las mujeres, no siempre reconocida. Al lado, en elEdificio Histórico de la Universidad, nueve escritores improvisaban historias a partir de las palabras (o el silencio) de quienes pasaban. Había propuestas tan dispares como ‘desamor’, ‘cuneta’ y ‘Cataluña’.

Abudantes grupos desfilaron por la Delegación de Defensa para realizar un recorrido guiado por las colecciones que allí se guardan: fusiles, ametralladoras, miniaturas de los aprendices de Trubia... junto con las vidrieras de Paulino Vicente, ‘El mozu’. El reservista Mario Montes apuntó que algunos de los prototipos que se exhiben son «únicos en el mundo, no se ven en museos».

Para los niños también hubo espacios. Disfrutaron de talleres para ellos y visitas guiadas en el edificio de Telefónica en Buenavista, y de cuentos en el Pavo Real y en la biblioteca de La Granja. Y como viene siendo habitual, todas las galerías de arte sacaron sus mejores galas ayer tras caer el sol.

No solo de ElAntiguo vive la cultura. Los buscadores de páginas se dispersaron por la ciudad gracias a la novedad del ‘bookcrossing’ (intercambio de libros) y el teatro de Pumarín entre el cantante Jorge ‘Ilegal’ y el polifacético Edu Galán. Además, las masas corales llevaron el espíritu de la fiesta a los centros sociales de Ciudad Naranco, Trubia y Tudela Veguín.

Al final de la jornada, ya entrada la madrugada, los ‘romeros blancos’ se mezclaban con los clientes habituales de los bares de El Antiguo. Hasta pasadas las cuatro duró una de las actividades estrella, el ‘ave fénix’ de los 125 años del Teatro Campoamor. La fachada del coliseo se convirtió en la pantalla para un ‘videomapping’ que mostraba los principales acontecimientos de su historia. Hasta el año que viene.

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