Cumplir una promesa durante 21 años

El sierense José Luis Quidiello celebra sus 84 años con una ruta a Covadonga como homenaje a ‘El Tarangu’

LYDIA IS

En lugar de soplar las velas, José Luis Quidiello celebró ayer su cumpleaños dando pedal. Este sierense, vecino de la parroquia de Lieres, lleva veintiún años completando el trayecto que separa su casa –en el núcleo de Espinera– del santuario de Covadonga como homenaje a su amigo José Manuel Fuente, ‘El Tarangu’, el mejor ciclista asturiano de todos los tiempos y al que quiso como a un hermano. «Cuando estaba ingresado en el hospital me decía que si salía de aquella íbamos a ir juntos a ver a la Santina porque al igual que yo, era muy devoto; él no pudo hacerlo, pero el día que murió prometí que en su aniversario iría a rezar un padrenuestro a la Virgen y así será hasta que me muera, aunque tenga que ser a rastras», asegura.

A las nueve de la mañana, enfundado en su maillot, ya estaba preparado para tomar la salida. Calculaba que el trayecto de ida, de sesenta y dos kilómetros, le llevaría dos horas y media. Finalmente fueron diez minutos más porque se encontró la carretera cortada por obras en dos ocasiones. «Voy a mi aire, con tranquilidad, prisa no tengo ninguna», explica. Como única compañía llevaba la radio, encintada en el manillar y sus pensamientos. «Pa llegar hay que saber salir», sentencia.

Los tres primeros años se organizó una marcha popular, pero de aquella etapa solo continúa Quidiello, que el pasado año decidió cambiar la fecha del homenaje y hacerlo coincidir con su cumpleaños. En esta ocasión, por primera vez, contó con un vehículo de asistencia de Garaje Paco, que llevaba otra bici y recambios.

Tras una vida dando pedal, a Quidiello no le hace falta entrenamiento. «Ahora ya no voy todos los días y bajé el listón de kilómetros, pero cuando salgo hago entre treinta y cincuenta, conozco todos los baches de las carreteras». Y asegura que aún le queda cuerda para rato. «Ya se lo digo a los chavales, si quies llegar a vieyo, haz deporte como Quidiello», bromea. Su intención es cumplir veinticinco años de homenaje.

Tampoco le falta arrojo, lo demostró durante su etapa como alcalde de barrio. También el 27 de septiembre de 1995. Aquél día fue al hospital y ofreció donar un riñón a su amigo. «Me dijeron que no era la persona adecuada y de allí fui a la Facultad de Medicina y doné el cuerpo entero», relata. Un año después selló su inquebrantable promesa.

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