Cuplé, reaggeton y orbayu

Rodrigo Cuevas, en un momento del show. / FOTOS MARIO ROJAS

Rodrigo Cuevas triunfa en la plaza de la Catedral con un provocador show

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

El liguero aprieta pero no ahoga. Sobre todo si te lo olvidas en casa como ayer. Ni siquiera a bordo de madreñas. El caso es que, parafernalia aparte, Rodrigo Cuevas canta. Canta bien. Más allá del personaje fabricado, el ovetense conoce las raíces de la música popular y tradicional y se sujeta a ellas como andamiaje con el que edificar sus actuaciones. Anoche, en plaza de la Catedral, se entregó al perreo y desafió a la lluvia como un torbellino. «Este que late es mi corazón», saludó, «que late en tres como la música asturiana».

El repertorio transitó entre los cuplés y la tonada bien vestida en los platos: 'reguetonada'. Todo iba según lo previsto hasta que a la hora de concierto el agua fundió los plomos. Falló el diferencial. Los músicos quedaron mudos, pero Cuevas no. Siguió contando el cuento del Toro Barroso y hasta se arrancó con 'Verdiciu' solo con la batería de acompañamiento. Otro se hubiera metido en el camerino y cerrado la función. Antes ya lo había dado todo con 'Oreces y Máximo', con la que abrió el concierto. Sin despeinarse se tiró a por el cuplé 'El Señorito'.

Abajo, los paraguas sobraban para poder bailar. «Hay que agradecer la lluvia, cerradlos como si esto fuera el monzón, rompedlos en un ataque de locura», recomendó el cantante.

En estas, se sacó de la manga un tema autobiográfico que versó de «cuando iba a merendar a la Cruz de la Salve en Rodiezmo de la Tercia, el pueblo de mi guela», y que acabó en exabrupto contra el ministerio, el que fuere: «Me suda en la entrepierna que el AVE no haya llegado a Asturias 25 años después de que lo hiciera en Sevilla y espero que no llegue nunca».

'Embrujada' de Tino Casal, de la que Cuevas rindió una correcta versión, podía haber servido de nexo entre el postfolclore del carbayón y Fangoria. Pero hubo entremés. Para muchos, plato fuerte. Actuó Carlos Marco, de la extinta banda Auryn, con un público muy mermado en la plaza por la lluvia.

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