Danza en la Universidad

Participantes en el simposio en la Universidad.
Participantes en el simposio en la Universidad. / M.R.

Más de sesenta bailarines participan en el simposio 'Estancias Coreográficas' en el Edificio Histórico

M. ACEBAL OVIEDO.

El primer Simposio de 'Estancias Coreográficas: Ritmo y Danza' se celebró ayer en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Organizado por el equipo de Estancias Coreográficas y coordinado por Lucía Piquero, contó con la colaboración de la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad de Malta y la Universidad de Oviedo.

Durante la jornada se discutió sobre las diferentes aproximaciones en torno al concepto de ritmo, tales como ritmo musical, espacial y físico. El encuentro multidisciplinar aunó diferentes campos de estudio, como la danza, la música y las artes visuales, para así desarrollar de manera teórica las cuestiones planteadas en el plano práctico durante las dos semanas de investigación. Además, los bailarines escucharon a la catedrática de danza Sthephanie Jordan, de la Universidad de Roehampton (Reino Unido), quien realizó una aproximación a uno de sus trabajos sobre estructuras «correo-musicales».

'Estancias Coreográficas' es un encuentro de artistas relacionados con el mundo de la danza, tales como investigadores, bailarines y coreógrafos. El fin es el impulso de la creación artística, así como el intercambio con objetivos investigadores. La edición comenzó el 31 de julio, y abarcará hasta el 15 de agosto, con una actuación final en el Campoamor con entrada gratuita. El proyecto nació de la Compañía Cienfuegos de Danza, y en 2013 se comenzó el proyecto en Asturias. Desde entonces, Estancias Coreográficas supone «un proyecto muy atractivo y vivo que está creciendo», según afirmó Yoshua Cienfuegos, de la Compañía Cienfuegos. El programa se lleva a cabo a través de diferentes vías de participación, con bailarines de elenco, así como invitados y becados. Además, hay nueve coreógrafos invitados, y cinco emergentes. En total, más de sesenta bailarines profesionales y semiprofesionales de diez nacionalidades, triplicando de este modo los participantes del año pasado. A pesar de que el báremo de edad se situá entre los 20 y los 30 años, el encuentro cuenta con un bailarín de 16 años y otro de 43.

«El proyecto busca crear puentes de comunicación entre la parte teórica y la parte práctica, así como momentos de reflexión», afirmó Cienfuegos. A su vez, expresó que el encuentro es «una aventura loca de la investigación y de creciemiento».

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