«Tenemos que debatir cómo controlar la carga de deberes que se mandan para casa»

El nuevo director del colegio San Ignacio-Jesuíta, Marcelino Fernández Llaneza, en una de las estancias del centro. / MARIO ROAS
El nuevo director del colegio San Ignacio-Jesuíta, Marcelino Fernández Llaneza, en una de las estancias del centro. / MARIO ROAS

Marcelino Fernández Llaneza, director del colegio San Ignacio: «Las tablets que se utilizan en las aulas, las adquiere el colegio y se ceden a las familias a través de un 'renting' por dos años»

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Lleva un cuarto de siglo impartiendo clases en el colegio San Ignacio y desde hace poco más de una semana es su nuevo director. Marcelino Fernández Llaneza nació en Mieres y como él dice es «de la Cuenca». Estudió en un centro público y los avatares de la vida le llevaron a ser docente en un centro jesuita.

-Nuevo curso y se pone al frente del colegio San Ignacio.

-Sí. Los directores del centro solo pueden estar al mando seis años, aunque de forma excepcional este periodo puede ser prorrogable por otros tres. Mi antecesor, Luis Ordóñez, ya culminó esta etapa y hace unas semanas se inició el proceso de relevo.

-¿Cómo es este periodo?

-El jesuita responsable de los colegios de la zona realizó una serie de entrevistas al claustro y cada profesor hizo su propuesta. Después se analizaron los perfiles, hubo una charla con los candidatos y me eligieron.

-¿Le pilló por sorpresa?

-Sí, no contaba con ello.

-No solo se ha renovado la dirección, sino que también la junta directiva. ¿Qué destaca de las personas que le van a rodear en esta nueva etapa?

-Hay un buen equipo. Son responsables, trabajadores y están muy implicados con la vida del colegio. Tengo que decir que una gran parte de estos docentes ya tenían un cargo con Luis Ordóñez. .

-¿Será continuista?

-Sí, aunque cambiaremos algunos aspectos. Hay un trabajo hecho por las direcciones anteriores y creo que no podemos prescindir de él.

-¿Qué mejorará?

-Ahora mismo estamos sumergidos en la innovación tecnológica, gracias al cambio del paradigma educativo. Incrementaremos el número de recursos que destinamos a este campo. También queremos conseguir que el claustro siga implicado y colabore en esta renovación.

-¿Han desaparecido ya los libros de las clases del San Ignacio?

-Sí. El curso pasado, los alumnos de los cursos impares desde 5º de Primaria hasta 2º de Bachillerato utilizaron ya tablets y ahora este año haremos esta transformación en los pares. Es decir, que desde los diez años hasta los dieciocho, los alumnos no usan libros de texto.

-¿Todas las materias vienen integradas en estos dispositivos?

-Exacto. Nosotros tenemos recursos digitales en las aulas y, además, un gran número de profesores han elaborado sus propios materiales.

-No tener papel en las clases, supongo que supone un ahorro para las familias.

-Claro, no tienen que ir ahora a las librerías a comprar los libros y también suponen un bienestar para los alumnos. Ya no llevan las mochilas cargadas de ejemplares, libretas,...

-Entonces estas bolsas son mucho más pequeñas que hace diez años...

-Sí (ríe). Ellos vienen con la tablet y ahí tienen todas las materias.

-¿Estos dispositivos son adquiridos por las familias?

-No, las compra el colegio y se las cede a los alumnos a través de un 'renting'. Cada tablet tiene una durabilidad de dos años y después se cambian. Para hacer este proceso llegamos a un acuerdo con Samsung School.

-Cuando se renuevan, ¿las familias se pueden quedar con ellas?

-No, las devuelven.

-¿Temen que los alumnos hagan mal uso de ellos y consulten en medio de clase las redes sociales?

-Los profesores tienen un sistema donde ven en cada momento lo que hacen los alumnos. Pero este control no solo se aplica en el aula, también fuera de ella. De esta forma, no hacen un mal uso.

-El consejero de Educación pidió esta semana que los deberes no fuesen una carga para el alumno, ¿es fácil aplicar esta medida?

-Ante se debe debatir cómo gestionar todo este proceso. El martes tuvimos una reunión todos los directores de los centros en la sede de la consejería y nuestra preocupación es cómo controlar la carga de trabajo que mandamos hacer para casa. Nosotros sí mandamos deberes, pero estaremos pendientes de la cantidad y de cómo se hacen.

-¿Cuál es la mayor dificultad que ve?

-El control. Tenemos que coordinamos internamente y que cada docente sepa lo que el otro ha mandado de deberes para casa.

-¿Los docentes del San Ignacio mandan para casa lo que no dio tiempo a hacer en el clase o proponen nuevas actividades?

-Nos decantamos por la segunda opción. Después los corregimos en el aula para ver que todo está bien.

-La renovaciones en el colegio no solo son en la dirección, sino también en sus espacios. ¿Qué obras han hecho este verano?

-Hemos reformado el pabellón C, donde estudiarán los alumnos de 1º y 2º de la ESO. También se ha renovado la zona de dirección, tenemos un nuevo puesto de control de los accesos y cerramos el perímetro del colegio. Por lo que respecta al deporte, se renovaron las pistas.

-Uno de los objetivos principales del centro es fomentar el deporte entre los alumnos.

-Claro. La actividad extraescolar y deportiva tiene mucho peso en el San Ignacio.

-¿Cuántos estudiantes va a tener el centro este año?

-1.250 alumnos desde primero de Primaria hasta el último curso de Bachillerato.

-Supongo que este año se volverán a marcar el reto de que todos los alumnos aprueben la (EBAU).

-Lo conseguimos el año pasado y queremos que este curso ocurra lo mismo. Tengo que decir que los resultados en 2016/2017 fueron muy buenos tanto en las pruebas de acceso como en el programa Diploma.

-¿En qué consiste este proyecto?

-Impartimos el Bachillerato Internacional y son dos cursos. En el primero, no hay notas y la ventaja es que nuestros alumnos hacen a la vez el currículo nacional y el de fuera. Para ello, los profesores hacen una comparación de ambos programas.

-¿Las universidades premian más un modelo que el otro?

-Hay algunas privadas que sí, pero todavía este programa aún no está muy asentado. Sin ir más lejos, las facultades públicas consideran que este es un Bachillerato extranjero.

Fotos

Vídeos