Denuncian el riesgo de ruina de un inmueble del siglo XVIII en Salsipuedes

El inmueble que amenaza ruina. Los vecinos ante el edificio. / M. ROJAS M. ROJAS
El inmueble que amenaza ruina. Los vecinos ante el edificio. / M. ROJAS M. ROJAS

Los vecinos del edificio colindante reclaman al Ayuntamiento soluciones mientras sufren las humedades y las palomas de la vivienda ruinosa

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Los vecinos de El Antiguo están acostumbrados, mal que bien, a convivir con ruidos, bebedores y pintadas. Pero los habitantes de San José, 16 (veinticuatro viviendas más los locales comerciales) ya no aguantan más las molestias y el peligro que, dicen, supone el edificio colindante en Ildefonso Martínez, 14 -la popular Salsipuedes-, que amenaza con venirse abajo. Aunque la vivienda lleva abandonada por lo menos desde «los años 60», la situación se ha agravado y por eso piden medidas inmediatas.

«Presentamos dos escritos al Ayuntamiento. En el de 2014 nos contestan que es un problema entre vecinos, que lo arreglen entre propiedades. Pusieron vallas en el patio y se olvidaron de ellas. Y al segundo, de julio de 2017, no nos han contestado», explica uno de los residentes de San José, Emilio Martínez.

La casa de Ildefonso Martínez, 14, tapiada, con vegetación en la fachada y en el tejado, visiblemente débil y con agujeros, les preocupa tanto que han ido tomando medidas provisionales. «Pusimos una malla porque esto es un palomar», cuenta Francisco Alonso, 'Pancho', que considera que «habría que seguir tapando huecos para que no entren personas». Recuerda que hace tiempo «estuvo okupada por menores, la Policía estuvo corriendo por los tejados detrás de ellos. Después tapiaron por fuera pero el peligro persiste». Ello es así porque «los fines de semana hay al lado una discoteca de 1.000 personas y un bar que se convirtió en un after, hay gente en la calle y esto está medio cayendo».

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Agustín Santiago, otro vecino de San José, asegura que los problemas del edificio de al lado provocan que «humedades que salen en la pared de la habitación todo el año». A ello se añaden los ruidos de los fiesteros: «Ye tremendo. Entre semana estás más tranquilo, pero el jueves ya... Y la gente se viene a mear». Martínez completa que en la casa de Ildefonso Martínez entra tanta agua que «en cualquier momento se va a venir abajo».

'Pancho' se pregunta si se ha abierto algún expediente para reclamar a la propiedad o si el Consistorio asumiría los trabajos y luego pasaría la factura. «Pasan completamente, hasta que pase algo», lamenta Martínez. Ambos apuntan que «cada poco caen tejas, arriba están a punto de caer todas y si nieva un poco, cae todo abajo».

Más problemas

El edificio de San José, explica 'Pancho', «está superprotegido, es de finales del siglo XVII o principios del XVIII. Lo hizo un deán del valle de Entrambasaguas, provincia de Santander. El garaje, que sale a Ecce Homo, era una entrada de carros. La escalera antes era un patio y hay un arco que pone 1875. Ahora es tres plantas y bajo cubierta, de aquella dos nada más. En la guerra sufrió mucho». Y se enfrenta a más problemas que el de la casa colindante: «El garaje es lo que más nos afecta, por culpa de que no hay saneamiento en Salsipuedes las inundaciones son constantes» ante la falta de mantenimiento del edificio colindante.

«El agua va saliendo por donde puede, hemos tapado con ladrillo para no verlo», comenta el vecino. Se las arreglan con un pozo al que han canalizado el agua, que luego se extrae a la calle mediante una bomba: «Esto costó un dinero, miles de euros, y vamos a seguir gastándolos. No tuvimos ninguna ayuda de nada. El Ayuntamiento (en la reunión de las pintadas recordó esa obligación) habla de mantenimiento de los edificios, ¿cómo se atreve? Si cala cada dos por tres, ¿pintamos sobre el agua?».

'Pancho' recuerda, ante la inminencia del plan de choque del Consistorio contra los grafitis de El Antiguo, que «cuando vienen a pintar, el edificio sufre muchísimo», porque la piedra, muy vieja, salta. Además, «hay un problema de ruidos grande. Lo que era La Regenta púsose de 'after'. Está denunciado pero no hacen caso. El mismo problema lo denuncian en San josé y en la Corrada del Obispo por abajo». «No hay voluntad» de solucionarlo, lamenta. Y en la casa de marras, Salsipuedes, 14, «si la gente bebió y aporrea la puerta no sabe que se le puede caer encima. Y si hay un desplome, ¿cómo pasan los bomberos y las ambulancias?» en una calle tan estrecha, se pregunta.

«Aquí hacen falta serenos, serían muy necesarios para paliar un poco», concluye 'Pancho', a la espera de una solución municipal que no termina de llegar, mientras el deterioro prosigue inexorable.

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