«Nos denunciaron por venganza cuando cortamos la relación»

Iván Piñuela observa el informe durante la asamblea de la AMSO.
Los dos hermanos acuasados entrando al juicio. / ALEX PIÑA

Los hermanos Sandulache acusan a las víctimas de incriminarles para «cobrar una indemnización de 400.000 euros»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

«Son un grupo de chicas que están haciendo la prostitución y hacen esto por dinero porque saben que las van a indemnizar. Nos denunciaron por venganza cuando dejamos de ser sus novios y cortamos con ellas». Así se defendió ayer uno de los hermanos Sandulache de las acusaciones que les imputa el Ministerio Fiscal por once delitos de tráfico de seres humanos.

C. A. S. se exculpó de todos los cargos por los que está siendo juzgado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial junto a su hermano S. V. S. y otros cuatro acusados más. Entre ellos, las dos procesadas que también fueron víctimas de la supuesta red de explotación sexual liderada por los Sandulache. Según el acusado, las dos jóvenes denunciaron estos hechos «porque saben que España las van a indemnizar, piden 400.000», esgrimió.

La explicación la dio durante el receso de la cuarta sesión del juicio, celebrada ayer, en la que comparecieron quince agentes de la Policía Nacional que llevaron a cabo la investigación que desarticuló la supuesta trama de prostitución en mayo de 2013.

Sobre las once mujeres sometidas a explotación sexual, C. A. S. añadió: «Si son víctimas como pueden trabajar en estas cosas. Todas trabajan en prostíbulos».

Los dos hermanos no tuvieron reparo en acercarse a los medios de comunicación para justificar, incluso, su tren de vida. La Fiscalía les acusa de haber obtenido 1.733.600 euros por la «explotación sexual violenta y coercitiva» de las once víctimas. Lo negó C. A. S.: «Tengo un pub normal del que vivimos mi familia y yo, un negocio que me da 1.000 euros al día». Sobre los coches de lujo que la Policía se incautó durante la investigación, justificó que eran de alquiler.

La investigación

Las declaraciones de los hermanos Sandulache tuvieron lugar el mismo día en el que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial celebró la cuarta jornada del juicio contra la presunta red de prostitución ilegal que ellos mismos lideraban. Ayer fue el turno de los agentes de la Policía Nacional que llevaron a cabo la investigación. Fueron quince los que comparecieron ante la Sala. El instructor del caso declaró el primero.

Su testimonio corroboró que de las escuchas telefónicas practicadas a los hermanos Sandulache, por orden y autorización judicial, se desprendió que las dos acusadas sentadas en el banquillo por un delito de trata de seres humanos eran también víctimas. «Estaban sometidas a los mismos horarios que el resto de mujeres», señaló el instructor a preguntas de Judit Gómez, abogada de una de las acusadas. El agente explicó que al principio creían que había una «relación sentimental normal» entre los acusados C. A. S. y A. C. pero «a lo largo de la investigación se constató que no, porque era sometida a amenazas». Además, la joven «dependía» económicamente del acusado.

Relaciones y giros

El instructor de la investigación afirmó, además, que la documentación de las víctimas era utilizada para realizar envíos de dinero por otras personas. Identificó al chófer encargado de llevar a las chicas desde su vivienda de la calle Rabanal al club donde ejercían supuestamente la prostitución. «Había muchas veces que A. A. cogía la documentación de las mujeres e iba hasta el locutorio de Pumarín para hacer las transferencias», explicó en sala.

Durante la vista salió a la luz como una de las víctimas intentó escapar de sus captores en Rumanía entregando una servilleta a los agentes del control del aeropuerto en la que tenía escrito que «no quería embarcar». Iba acompañada por C. A. S., uno de los hermanos Sandulache. El juicio se reanudará el próximo 23 de febrero con la declaración de más testigos, entre ellos, una de las hermanas Sandulache.

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