«Fuimos descubriéndolo todo poco a poco, acabó en una ruina»

El acusado a la entrada del Palacio de Justicia.
/PABLO LORENZANA
El acusado a la entrada del Palacio de Justicia. / PABLO LORENZANA

El presidente de la compañía que reclama 66.000 al ingeniero de minas que tenía de delegado en Colombia declara en el juicio

J. C. A. OVIEDO.

«¿Cómo tenía una tarjeta de crédito cuando nadie en la empresa tenía una?», se preguntó ayer ante la Sala Tercera de la Audiencia Provincial el presidente de Oca Construcciones y Proyectos S. A., en la segunda jornada de la vista oral por el juicio contra su antiguo delegado en Colombia, el ingeniero al que la Fiscalía pide cinco años y tres meses de prisión por apoderarse de 66.000 euros de la compañía.

Tanto el Ministerio Público como el abogado de la acusación trataron de evidenciar que durante la gestión del acusado al cargo de la delegación en el país latinoamericano, este había dispuesto de grandes cantidades de dinero de la empresa para uso personal que luego imputaría como gastos relativos al cargo.

Desde un leasing inmobiliario cuando en el contrato «la empresa le tenía que pagar el alquiler» o la adquisición de un coche de alta gama así como el alta en un club de tenis en Bogotá. «Nadie se hace socio del Club de Tenis de Oviedo y pasa el gasto a la empresa. Es de sentido común», añadió el testigo que también se refirió a las preguntas de Hacienda por pasar este tipo de gastos en la declaración.

La defensa del acusado mantuvo el tenor de su línea argumental intentando probar que la relación entre su defendido y la empresa es «nefasta» -como declaró el propio acusado- desde que comenzó el litigio por la liquidación de su contrato. Margarita Montes, la letrada, preguntó al testigo si dirigió a la persona que sustituyó a su defendido como representante de Oca Construcciones para fabricar un informe que le inculpara como un mal gestor durante los años en los que estuvo en el puesto. «¿Por qué si descubrieron esos gastos en 2012 no hicieron nada hasta tiempo después?», le preguntó. «Le dijimos lo que tenía que hacer», contestó el presidente, «fuimos descubriéndolo todo poco a poco. Acabó en una ruina».

Porque aparte de las cantidades que están en litigio en esta causa y la pena de prisión que pende sobre el acusado, subyace de la liquidación de la filial de la compañía en Colombia futuros problemas que la constructora pueda tener con la justicia de aquel país. El juicio continuará el lunes.

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