«Detrás de Marcos Luengo hay un equipo de mujeres inteligentes»

Marcos Luengo y Marta Areces en el Espacio Circus. / ALEX PIÑA
Marcos Luengo y Marta Areces en el Espacio Circus. / ALEX PIÑA

El diseñador, que asegura que su marca le transciende, detalla el trabajo que conllevan las presentaciones de las colecciones

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El último desfile de Marcos Luengo en la Madrid Fashion Week duró 17 minutos y 45 segundos. Más de mil segundos en los que las modelos lucieron los trajes del diseñador moscón con éxito. Para conseguir este objetivo, detrás de la pasarela hay mucho trabajo. Tanto que Luengo se toma un descanso de «quince días» entre la presentación de la temporada de otoño e invierno y la de primavera-verano para después comenzar de nuevo, tal y como relató ayer el modisto en una charla en Espacio Circus.

El moscón no estuvo solo. Le acompañó su equipo y también la fotógrafa Marta Areces. Ella ha retratado durante los últimos años el proceso de elaboración de cada colección y corroboró que detrás de cada desfile hay «mucho trabajo». Las jornadas previas al gran día son eternas y el equipo pasa lel día y la mitad de la noche metido en el taller.

«La marca Marcos Luengo no solo soy yo. Es un equipo formado por mujeres inteligentes y que trabajan catorce horas los días antes de que las modelos se suban a la pasarela», elogió el diseñador durante la charla. Entre las personas que le acompañan en este viaje están su mujer, Verónica Blanco, y sus hijas: Teresa y Carmen. «Recuerdo cuando ellas venían del colegio cansadas y antes de ponerse a estudiar se probaban los trajes».

Esas niñas que antes hacían de modelos ahora forman parte del equipo del que Luengo está orgulloso y son las encargadas de fotografiar los 'looks' o de establecer el orden de salida de las modelos. «Nosotros llevamos todo pensado desde Asturias, pero hay veces que cuando llegamos a Madrid tenemos que cambiar todo, ya que un vestido te puede gustar cuando se lo prueba una modelo o puede que te desagrade», puntualizó.

Imprevistos de última hora

A pesar de que todos los detalles están pensado mil veces, siempre surgen imprevistos. En el último desfile «se rompió el tacón» de un zapato a una modelo y se quedó «en medio de la pasarela». También hubo un momento de crisis con unas sandalias de tiras -que acompañaron a un vestido de novia adornado con pedrería- y que deberían «llegar hasta las rodillas». Sin embargo las modelos «son tal altas» que las cintas les quedaban «por debajo» y resbalaban. Luengo no dudó en tirarse en el suelo, a pesar de que estaba vestido ya para recibir los aplausos de los asistentes a la Fashion Week, y solucionó el problema. Al final todo salió como la seda y las piezas lucieron como debían.

No obstante, los problemas no siempre surgen minutos antes de que empiece el desfile. Dice Luengo que siempre que van a presentar la colección de primavera-verano a Madrid «nieva». Es más a veces los trajes no han llegado a la hora porque el temporal ha ralentizado el viaje: «Un año tuvimos a las modelos esperando en nuestro atelier porque no llegaban las cajas», contó Luengo en un Espacio Circus que estaba abarrotado para la ocasión.

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