Mil días de gobierno «apasionantes»

Algunas de las imágenes más significativas del Gobierno de Wenceslao López en Oviedo: en el balcón, tras el apoyo de Somos, la muerte del bombero Eloy Palacio, la Ascensión a Olloniego, Bulevar de Santullano, los casos de corrupción y La Vega./ROJAS / LORENZANA / PIÑA
Algunas de las imágenes más significativas del Gobierno de Wenceslao López en Oviedo: en el balcón, tras el apoyo de Somos, la muerte del bombero Eloy Palacio, la Ascensión a Olloniego, Bulevar de Santullano, los casos de corrupción y La Vega. / ROJAS / LORENZANA / PIÑA

La Corporación hace balance a 454 jornadas de que lo hagan los ovetenses en las urnas | El gobierno defiende sus avances en cooperación institucional o servicios, frente a la oposición que ve una ciudad paralizada y en retroceso

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Hay cosas que son previsibles. Si se le pide a los tres grupos municipales que forman el gobierno municipal que hagan balance, ahora que se cumplen mil días justos de su primera reunión como junta de gobierno, se repiten como mantras las cosas de la 'herencia recibida', la falta de personal, el esfuerzo por ampliar los servicios y la transparencia. Si se le pide a la oposición, solo sale el reverso tenebroso: una ciudad paralizada, un gobierno incapaz y dividido, que pierde más tiempo en sus rencillas que en solucionar los problemas de la ciudad.

Se puede intentar ser objetivo: ¿cuántos puntos del acuerdo que iba a convertir a Ana Taboada en alcaldesa y sirvió para hacer regidor a Wenceslao López se han cumplido en estos mil días? Ni siquiera esta pregunta es fácil. El documento que pactaron Somos, PSOE e IU , llamado 'Compromiso por el cambio en Oviedo', tenía mucho aire de programa electoral que concreciones. Por ejemplo, las tres fuerzas señalaron al «transporte público como motor del cambio». Mil noches después, las líneas en servicio son las que dejó el PP en 2014 y, como recuerdan estos cada vez que tienen ocasión, funcionan y ganan viajeros. La portavoz socialista y responsable del área, Ana Rivas, replica que el nuevo diseño ya está consensuado, supondrá la puesta en marcha de dos nuevas líneas, la extensión del servicio a zonas rurales y que «se ampliará el bono social, con la gratuidad para menores de 12 años, y descuentos para parados de larga duración y jubilados». Un cambio que está próximo, pero no garantizado al cien por cien, depende de complejas negociaciones con el Consorcio de Transportes y TUA.

El documento también prometía «abrir el Ayuntamiento a la ciudadanía». Por primera vez existe un área de Participación, que impulsa programas como 'Oviedo vive sus plazas', hay distritos con presencia de los vecinos y presupuestos participativos, lo malo es que todo «ha costado sangre», dice un concejal de gobierno, «en parte por la oposición del PP y sus asociaciones, en parte por falta de tejido asociativo, en parte por falta de personal y en parte por incapacidad nuestra».

Algo parecido sucedió con la promesa de 'levantar alfombras', que ha lanzado al aire mucho polvo y ruido, pero no ha podido aún señalar a un solo responsable de los más de 70 millones de euros que lleva pagados esta Corporación para tapar los errores de las anteriores. «Nos hemos afanado desde el primer día por levantar las alfombras y depurar las responsabilidades de estafas millonarias a los ovetenses como el caso Villa Magdalena, el caso Aquagest o el pufo del Calatrava», señala la líder de Somos, Ana Taboada. Obvia que la comisión que presidió tuvo que autoenmendarse las conclusiones tres veces o el fiasco del expediente de resposabilidad de Villa Magdalena, impulsado por el alcalde y ahora reiniciado; o el cierre de la vía Penal en el Calatrava.

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Arrancando

Encuentra un punto medio, Cristina Pontón, la portavoz de IU. Sostiene que en estos mil días «se ha frenado la inercia de las políticas» del PP, de las privatizaciones, de las subvenciones a dedo y, además, «hemos gestionado las consecuencias, tanto económicas como sociales» de los 'pufos' dejados por los populares. «A día de hoy estamos en una segunda fase denominada 'de avance' en la que estamos implantando el modelo de ciudad que desde IU defendemos, con responsabilidad y trabajo intenso», defiende.

Lo cierto es que el equipo de gobierno ha hecho muchas más cosas de las que trae la memoria al vuelo porque han llenado titulares. Ha reforzado la colaboración con la Universidad -becas de máster, doctorado y asesoramientos- y con otras instituciones de la ciudad como el Colegio de Arquitectos; ha ampliado los servicios de limpieza de vías, desbroce de caminoso o los equipos para luchar contra las pintadas; ha recuperado la gestión pública y llenado de actividad el Vivarium, iniciado la lucha contra el plumero de la Pampa o puesto fin, ya que no aclarado, la vergonzante práctica de dar tarjetas 'blue' para aparcar gratis e invadir calles peatonales a personalidades de la judicatura, la iglesia, empresarios o concejales.

Todo ello, además, de los consabidos avances en becas de comedor de las que ya se benefician 4.500 escolares en Oviedo, el servicio de desayunos, la apertura de los colegios durante todo el año o el importante aumento de las ayudas sociales y los servicios de ayuda a domicilio o teleasistencia, o recuperar la gestión pública de la recaudación y ahorrar más de 3 millones al año con ello o que Oviedo aún mantiene planes de empleo y gana premios europeos con algunos.

Oviedo no es una isla

El alcalde, Wenceslao López, hace mucho hincapié en que «hemos abierto el Ayuntamiento de Oviedo no solo a la ciudadanía, sino al resto de instituciones, siendo capaces de retomar el diálogo sincero y leal», de dejar atrás el 'cerco a Oviedo'. en el que el PP metió a la ciudad. «Nos hemos sentado a hablar» con otras administraciones «de cuestiones tan importantes para los ovetenses como los terrenos de La Vega, el Cristo-Buenavista, los accesos por el norte y Nicolás Soria, los IES de La Florida y La Corredoria, el consultorio médico de La Manjoya o la capilla de La Cadellada, sin olvidarnos de nuestro Monte Naranco. Y además queremos ser parte activa de la articulación de la nueva área metropolitana asturiana».

Lo malo es que los avances en muchos de esos frentes son lentísimos y generan tensiones entre los socios de gobierno. Lo admite un edil de Somos: «Tenemos un problema equis, el que sea, el alcalde habla con el Principado y lo da por arreglado, pero la solución que pacta a lo mejor no es la que tú defendías o la que creías mejor», dice. A los tres socios de gobierno les ha pasado con cuestiones como la ronda Norte, el futuro o los ritmos en La Vega, los sueldos de la Corporación o los propios planes de empleo.

El alcalde dice que Oviedo quiere ser parte activa del área metropolitana, políticamente ya lo es. Ya no es una isla azul, rodeada de concejos socialistas y con un gobierno del mismo color por encima, en la que un alcalde a contracorriente privatizaba lo habido y por haber, mientras otros creaban sociedades públicas. Los municipios de IU reprochan a Oviedo que pelee los planes de empleo cuando la culpa de su mal diseño es del gobierno del Principado; los socialistas no quieren tirar piedras contra el inquilino de Suárez de la Riva y Somos presume de los 500 empleos, aunque temporales, que creará la ciudad este año. Oviedo ya no es una isla política.

Apasionante

López define el mandato como «apasionante y muy intenso», «un punto de inflexión» tras 24 años de «gestión oscura» que «nos está pasando peaje. También como «frustrante», una palabra que repìten muchos concejales de gobierno. El Ayuntamiento lleva mil días intentando que los policías locales fichen, por ejemplo, y viendo como su capacidad de inversión mengua cada año. A ojos de quienes miden la salud de una administración por las calles que asfalta y las vallas de obra que pone, el tripartito es un fracaso que el año pasado solo invirtió 6,5 millones de 237 de gasto.

Quien le precedió en el cargo y hoy lidera la oposición, Agustín Iglesias Caunedo, apunta a ello. El modelo económico del tripartito, dice, es «más deuda, más IBI para los ciudadanos, menos inversión y con una incapacidad manifiesta para ejecutar el presupuesto. Una gestión económica que paraliza y aísla al municipio». Al popular le preocupa esta «parálisis de la ciudad, sin ningún proyecto urbanístico ni de infraestructuras y con un área de licencias atascada», pero también el notable retroceso (de casi el 9% el año pasado) de las cifras de visitantes. «Oviedo pierde atractivo turístico y lo pierde entre otras cosas por haber mermado la oferta cultural», denuncia, por «decisiones caprichosas como la supresión de los premios líricos o los ataques a la Fundación Princesa de Asturias. Destruyen pero no crean alternativas».

El portavoz de Ciudadanos, Luis Pacho lo resume así: «Son mil días perdidos para esta ciudad a causa de un gobierno que sigue ejerciendo de novato tres años después», sostiene. «Si se le pregunta a los ovetenses qué ha hecho el tripartito estos tres años, dirán que pintar los bancos de La Escandalera, cerrar la autopista de vez en cuando para su fiestas privadas y pelearse entre ellos», añade y reprocha que «los que venían a cambiar las cosas no han hecho nada por los barrios que lo necesitaban, como El Cristo, abandonado a su suerte; El Antiguo, reconvertido en paraíso para grafiteros, o La Florida y Ciudad Naranco, con los mismos atascos que cuando llegó este equipo de gobierno».

Caunedo achaca el suspenso que da al gobierno, en parte ,«a la falta de experiencia en política» de quienes solo pretendían alcanzar el poder. «El resumen de estos mil días no puede ser más desalentador», concluye. En lo de la 'inexperiencia', le da la razón una edil de gobierno: «Si no sabes batir un huevo, no te pongas a hacer tortilla. No se puede hacer todo a la vez, sin hablar con tus compañeros y encerrado en una burbuja», dice, tal vez apuntando al edil de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, con el PGOU, el bulevar de Santullano, el papel de las rondas interiores, la remodelación del entorno del Campo San Francisco, el plan de Movilidad, la protección del Naranco, la calidad del aire, los fondos Edusi y la gestión diaria sobre la mesa a la vez. «Todo no se puede. Los hay que se pasan el día haciendo anuncios que no se van a cumplir», resume.

No se ha podido en mil días. Quedan 454 hasta las elecciones. Ya lo dijo Mariano Rajoy: «Gobernar es muy difícil».

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