Un diseño de estilo burgués de Juan Miguel de la Guardia

La plaza de toros se inauguró en 1889 y es «uno de los edificios más representativos y emblemáticos de la ciudad», según destaca el arquitecto José Ramón Fernández Molina que, en colaboración con la doctora en Historia del Arte Carmen Adams, elaboró el último informe patrimonial sobre el coso.

Constituye «a un tiempo un ejemplo de equipamiento burgués de finales del siglo XIX, que busca la transformación de la ciudad en urbe moderna y cosmopolita». Una muestra, continúa, de la riqueza de los indianos que sufragaron sus obras.

El arquitecto Juan Miguel de la Guardia firma este diseño. Había sido nombrado responsable municipal del área en 1882 y nadie duda de su contribución en la transformación de Oviedo: «Fue tan importante, que se puede afirmar con rotundidad que el Oviedo burgués, el de paseos y edificios eclécticos, el que en definitiva todo turista se acerca hoy a encontrar, es fruto de su concepción integral». Concluyó las obras del teatro Campoamor, las del cementerio del Salvador, y construyó el mercado de El Progreso, derribado en 1953 para levantar la Jirafa. Edificó, según las mismas fuentes, el colegio de la calle La Luna, Villa Rosita en la calle La Lila, Villa Magdalena, la casa de la plaza Alfonso II El Casto (hoy Colegio de Notarios), la casa del Deán de Payarinos, el Banco Asturiano en la plaza Porlier o las Casas Conde en La Escandalera. Fallecido en 1910, hoy vería con tristeza cómo una de sus grandes obras se deteriora sin remedio.

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