Domingo de Ramos empañado

El Arzobispo, durante la misa en la Catedral, a la que acudieron varios concejales del PP, entre ellos Agustín Iglesias Caunedo./MARIO ROJAS
El Arzobispo, durante la misa en la Catedral, a la que acudieron varios concejales del PP, entre ellos Agustín Iglesias Caunedo. / MARIO ROJAS

La lluvia obliga a bendecir los ramos en el interior de la Catedral y suspende la salida de las procesiones | El alcalde resta importancia a la decisión del Cabildo de no invitarles al caldo: «Era una práctica antigua»

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Domingo de Ramos pasado por agua. Por mucha agua. Y destemplado en lo institucional por el alejamiento entre la Iglesia y el gobierno municipal. La incesante lluvia que cayó sobre Oviedo durante el día de ayer desbarató las procesiones previstas en el comienzo de la Semana Santa. Asimismo, con la ausencia de los concejales de los tres partidos de izquierdas en la misa en la Catedral, tampoco se celebró el encuentro entre el Cabildo y Corporación para calentar el cuerpo con el consabido caldo.

En la eucaristía, el arzobispo de la diócesis, Jesús Sanz Montes, hizo referencia a las inclemencias del tiempo pero obvió cualquier mención al gobierno municipal. En el comienzo de su homilía pidió que, tras el diluvio de ayer, el resto de las actividades «'semanasanteras'», puedan celebrarse con toda la plenitud que «el esmero de las cofradías» merece.

Así pues, no hubo, como el año pasado, chaparrón político ni reproche en las palabras de Sanz Montes. Fue entonces cuando, por primera vez, no se celebró el ágape. En 2016, para mantener las apariencias, había sido la Iglesia quien tomó la iniciativa de una tradición que se remonta a mediados del siglo XX. En un día de perros como el de ayer, el regidor de entonces, Valentín Masip, invitó a los diáconos a calentarse con una sopa en las consistoriales. En el Corpus Christi, la Iglesia respondió con unas fresas y el intercambio de presentes quedó instaurado.

El año pasado en vez de caldo hubo «cardo» y este, agua. «Iniciamos la Semana Santa entre caldos que se nos enfrían y que habrá que volver a calentar y cardos que no nos hacen falta aunque los sirvan en infusión», expresó el arzobispo en 2017. Desde entonces, la brecha entre la Iglesia y el equipo de gobierno no se ha cerrado, si bien al contrario se agrandó tras los anunciados intentos por parte de los tres partidos al mando del Ayuntamiento de inventariar los bienes religiosos para tratar de cargarlos con obligaciones tributarias.

Sí que saludó Sanz Montes a los concejales conservadores y liberales que ayer, como tienen por costumbre, poblaban el primer banco del templo de San Salvador. «Agradecemos con su deferencia, que nos honra, el tener a miembros de la Corporación municipal», dijo el prelado a los miembros del Partido Popular de Oviedo, con Agustín Iglesias Caunedo a la cabeza, y a Luis Pacho, de Ciudadanos.

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A lo que sí se refirió el mitrado fue al intenso temporal que azotaba extramuros. Pidió Sanz Montes por que esta «bendita molestia redunde en bien» porque «las aguas y las nieves que nos pasan por gotas y copos estos días, casi como no estábamos acostumbrados» dieron al traste con las procesiones. Y tuvo recuerdo, asimismo, para los fastos del centenario de «nuestra Santina»

Con críticas del PP

El alcalde, por su parte, habló en su visita institucional a la Cometcon del caldo, que calificó de «práctica antigua». «Le quito hierro al asunto, no tiene un mayor recorrido. Era una práctica antigua que manteníamos en la buena relación con ellos», afirmó Wenceslao López. «Pero si el deán entiende que no procede, no hay que magnificarlo», remató.

El líder de la oposición entendió la ausencia de sus compañeros de Corporación de otra manera. «La de hoy es la ya tradicional ausencia de representantes del tripartito en actos importantes para la convivencia ciudadana», explicó Iglesias Caunedo a la salida del acto religioso. Al tiempo, se refirió al «grave conflicto que ha generado esta semana pasada con los trabajadores de La Belonga» como ejemplo de que no es «tampoco capaz de generar diálogo con instituciones de la ciudad, ya sea la iglesa, o los hosteleros», en alusión a la ausencia de colaboración municipal con la iniciativa gastronómica de los Bocados del Cofrade.

Como la bendición de ramos en la Catedral -la procesión desde la iglesia de San Tirso el Real se tuvo que cancelar-, la Borriquilla no pudo salir a hombros de los cofrades y quedó dentro de la parroquia de San Pedro de Los Arcos para que la tradición de entregar las palmas a los padrinos se llevara a cabo.

Por la tarde, la Hermandad de los Estudiantes tenía previsto acometer uno de los recorridos más largos de todos cuantos componen la Semana Santa de Oviedo: la procesión de la Santísima Lanzada del Santísimo Cristo de la Misericordia, que parte de la parroquia de San Francisco Javier en La Tenderina y que si la meteorología no lo hubiera impedido, hubiera procesionado desde las cinco de la tarde hasta pasada la media noche por el centro de la ciudad. Se suspendió por el incesante aguacero.

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