«La economía es poco poética, pero de vez en cuando hay que oxigenar»

Suárez Pandiello, ayer en el Salón de Té.
/PABLO LORENZANA
Suárez Pandiello, ayer en el Salón de Té. / PABLO LORENZANA

«'La milonga del parado impaciente' es una crítica a que a la gente, sobre todo la joven, cada vez se le pide más para pagarle menos» Javier Suárez Pandiello. Catedrático y escritor

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Además de a su cátedra de Hacienda Pública en la Universidad de Oviedo, Javier Suárez Pandiello (Gijón, 1959) se dedica a la poesía. Ayer presentó en el Salón de Té del Teatro Campoamor su poemario, 'Cómo arruinarle la siesta a un parado impaciente' (KRK), ilustrado por su hija Elena Suárez Vega. Un acto en el que estuvo acompañado por Panchi Poncela. Se trata de su segunda obra tras 'De ausencias y eternidades', 101 sonetos escritos con Marián García Valiñas.

-¿Cómo casan Economía y poesía?

-Casan regular, pero son actividades paralelas. Parece que la economía es bastante poco poética, pero de vez en cuando hay que oxigenar y cambiar de tercio.

-¿De dónde viene el título de la obra?

-Es un recurso. La última poesía se llama 'La milonga de la fiesta arruinada' y por el medio está 'La milonga del parado impaciente'. La primera son décimas a quien está durmiendo la siesta recibe un timbrazo y empieza a especular quién es. La del parado es una crítica a este mundo, a que a la gente, sobre todo la joven, cada vez se le pide más para pagarle menos. El título parece una provocación, pobre parado, pero no es mi intención hacer chanza.

-¿Le inspiraron sus alumnos?

-Mis alumnos, mi familia... Veo a mis hijas, la mayor con un máster yéndose a trabajar a Inglaterra porque no tenía nada, ahora cobrando cuatro duros en un doctorado con una universidad australiana, los hijos de mis compañeros... Nos dicen que salimos de la crisis, pero las condiciones no son las más boyantes.

-¿Qué quería tratar en el libro?

-En ratos de ocio escribo cosas, según van surgiendo. No es un libro predispuesto como tal, son piezas que leídas al cabo de un tiempo podrían tener un contenido unitario. Son tres partes. La primera es puro cachondeo. La primera, por ejemplo, tiene 'La milonga del alcalde y los nombres castellanos', en la que cogí el santoral católico y empecé a elucubrar con los nombres raros. La segunda parte, 'Un poco en serio', es sobre el mundo que tenemos alrededor, tratando de ponerle ironía a cosas que no son de broma. En la tercera parte están los sueños, en el doble sentido que tiene la palabra, descanso y anhelo de que las cosas cambien: 'Milonga para dormir el mundo'. Mi hija pequeña estudió Comunicación Audovisual y dibuja, fue la que lo ha ilustrado. Es un proyecto familiar.

-¿Qué aportan las ilustraciones?

-En la introducción que hace Vanessa Gutiérrez lo dice bien, tienen vida propia: 'Lejos de ser meros acompañantes, tienen autonomía'.

-¿Cómo le vino la vocación?

-No es vocación, es un divertimento. No aspiro a ser Gil de Biedma o Antonio Machado. Me gustó escribir desde siempre, de crío gané algún concurso y luego me pasé algún tiempo sin escribir. Hace cuatro años escribí un libro con una compañera de facultad. Allí sorprendió mucho.

-¿Le animan a ir a por el tercero?

-Supongo que sí, pero sin prisas, no soy disciplinado. Material tengo.

-Como experto en financiación local, ¿qué tal ve al Consistorio?

-No lo puedo ver bien financieramente. Sabemos el agujero que hay todavía: Villa Magdalena, Calatrava..., lastran mucho las finanzas municipales. Si a eso unimos que no hay manera de que se termine de reformar la financiación, que a la plusvalía no se le acaba de dar salida... Hay un montón de cosas que requerirían cambios normativos.

-¿Lograrán cobrar el IBI a la Iglesia?

-No lo sé, ya veremos. Con el planteamiento de fondo estoy de acuerdo, habría que ver jurídicamente cómo se articula.

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